El riesgo país bajó a la mitad la semana poselectoral pero desde entonces se estancó en un nivel complicado

elDiarioAREl Diario Ar30/11/20258 Views

El indicador mide si la Argentina puede emitir deuda en el exterior para pagar la que vence. Por ahora, Luis Caputo busca un préstamo de bancos, pero ya no de US$20.000 millones sino de un cuarto de eso. La falta de acumulación de reservas, la percepción de un peso sobrevaluado, una economía que crece poco y de manera desigual.

El mercado temía que el gobierno de Javier Milei quedara débil tras las elecciones legislativas y sobrevinieran dos años de inestabilidad. A las autoridades libertarias les gusta llamarlo riesgo kuka. Pero tras los comicios ese miedo se desvaneció. El dólar bajó de $1.522 hasta 1.422 hace dos semanas. Ahora cotiza a 1.487. El riesgo país se derrumbó a casi la mitad: de 1.123 puntos básicos (significa que la Argentina debía pagar 11,23 puntos porcentuales más de tasa para endeudarse que EE.UU.) a 599 hace tres semanas y ahora quedó en 651. ¿Cuál es el problema?

La Argentina es el tercer país con menos reservas sobre PBI de América Latina y el Caribe, solo por detrás de Ecuador y Bolivia, tal como advierte en un reciente informe el Banco Provincia de Buenos Aires. Tras los comicios, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el nivel del tipo de cambio, descartó devaluar para acumular reservas exportando más e importando menos por temor a su impacto inflacionario y sostuvo que juntaría activos por la vía financiera. Es decir, con la deuda que tome la Nación, las provincias y las empresas, con las inversiones que vayan llegando a la minería o los hidrocarburos.

“La idea del Gobierno de que las reservas crecerán impulsadas por la cuenta financiera pareciera tener sustento empírico”, admite el Banco Provincia, cuyo presidente es Juan Cuattromo y su gerente de estudios económicos, Rafael Brigo. “Sin embargo, principio de revelación: no está sucediendo”, se mofa el banco dependiente del gobierno de Axel Kicillof de la frase repetida por Milei. “En la última semana de octubre, el riesgo país cayó de 1.100 a 650. No obstante, luego se estancó, cerrando noviembre en los mismos niveles que octubre. La pregunta, entonces, vuelve a ser la de siempre: ¿cómo hacer para terminar de comprimir?

Juan Cuattromo, presidente del Banco Provincia de Buenos Aires.

En Latinoamérica, “hay 11 naciones con índices de riesgo país menores que 400 y tres con índices mayores que 600 (Ecuador, Argentina y Bolivia)”, explica el banco. “Entre 400 y 600 no hay registros: un título que rinde una tasa de interés de 8/9% anual en dólares es muy caro para no pagar, su diferencia con los que pagan seguro es acotada, pero muy barato para hacerlo. Por lo tanto, es una zona inestable, ni buena ni mala, sino donde es difícil reposar, en donde los índices no suelen permanecer. El Estado Nacional, entonces, necesita un cambio que lo empuje de la zona estable de 600 a la estable de 350/400”, prosigue el razonamiento la entidad bonaerense.

“Los precios de los activos se mueven con expectativas, no con hechos: las ganancias se logran con probabilidades, no con materializaciones”, recuerda el Provincia. “En este marco, todavía sin conocer el paquete de reformas que presentará el Gobierno en el Congreso, entendemos que buena parte de su aprobación se descuenta en el precio de los activos argentinos. En sentido contrario, si éste no pasara, sería probable que las variables financieras sufran algún tipo de ajuste. Así, hará falta algo más para que el riesgo país caiga en zona de financiamiento. Si la caída del riesgo país va a recomponer las reservas, pero la recomposición de reservas hará que caiga el riesgo país, es necesario pasar de la recursividad al axioma: romper la circularidad por arriba. La evidencia reciente parece mostrar que la acumulación de reservas por fuentes privadas es más eficiente para bajar los riesgos soberanos que aquella que se logra mediante el endeudamiento del sector público”, concluye. Es decir, se consigue con comercio exterior, inversión o deuda privada, no con la del Estado nacional y/o provincial.

Incluso en un reciente paper de tres investigadores de la Universidad Di Tella, Eduardo Levy Yeyati, Juan Francisco Gómez y Patricio Temperley, titulado ‘La fuente importa: cómo la financiación de las reservas afecta el riesgo crediticio soberano’, se demuestra que la acumulación de activos del Banco Central “baja el riesgo país cuando es el correlato de ingresos de dólares comerciales y, en menos medida, de capitales privados, pero no cuando surge del aumento de la deuda externa”. Tras las elecciones, las reservas, que era de US$41.000 millones, siguen en el mismo nivel. Incluso las reservas netas (activos menos pasivos) negativas se ampliaron en parte por la activación del swap (canje de monedas) de EE.UU., de los US$11/12.000 a 16/17.000 millones.

Eduardo Levy Yeyati en el coloquio de IDEA.

El economista de un banco privado, que prefiere mantener el anonimato, atribuye el estancamiento del riesgo país a una combinación de factores: la falta de reservas, que preocupa al Fondo Monetario Internacional (FMI), pero su opinión ha perdido peso ante el auxilio político de Donald Trump a Milei; la percepción de que hay atraso cambiario –peso sobrevaluado–, una economía con crecimiento escaso y desigual –se evitó la recesión, pero por sólo tres sectores, el financiero, el minero y el petrolero–, el apoyo popular a Milei depende menos de sus logros que de la falta de oposición, la memoria histórica de que la Argentina ya vivió un momento así –después de la victoria de Cambiemos en las elecciones legislativas de 2017, antes de la crisis de 2018– y la opacidad del apoyo de Trump y su secretario del Tesoro, Soctt Bessent. Había prometido un préstamo de bancos por US$20.000 millones con garantía de EE UU, pero el JP Morgan tras los comicios dijo que ya no lo necesitaba y ahora Caputo negocia un crédito ‘repo’ (de corto plazo y fuertes garantías) de sólo 5.000 millones con este tipo de entidades de Wall Street, sin el respaldo del gobierno de Trump.

En otro banco privado, un analista observa que los inversores del mercado financiero están esperando a que el Banco Central empiece a acumular dólares. “Hasta que no mejore esa posición, va a costar bajar el riesgo país. Una manera es si accede a un crédito barato, recomprar bonos que vencen en el corto plazo y así intentar apurar la salida al mercado internacional de deuda. Comprar reservas es complicado porque para hacerlo tenés que emitir pesos y eso te llevaría el dólar hasta el techo de la banda”, agrega. El dólar mayorista, referencia para la banda cambiaria, está a $1.448 y el máximo, a $1.509. Una opción es elevar ese tope de manera menos gradual que hasta ahora.

“Tal vez, el mercado está esperando las reformas”, opina Pablo Bachur, broker de Tomar Inversiones, sobre el nivel actual de riesgo país. Es decir, según su visión, aún el precio de los activos argentinos no descuenta que el Congreso vaya a aprobar la flexibilización laboral, la rebaja tributaria y los cambios a la ley de glaciares, entre otras iniciativas. “Convengamos que también se derrumbó tras las eleciones y nada suele moverse en línea recta, aunque la Argentina lo haga por momentos”, pone paños fríos Bachur.



“La reciente disipación de la incertidumbre política ha impulsado una compresión del riesgo país, llevándolo nuevamente a los niveles observados a mediados de 2025”, analiza Federico Filippini, jefe de investigación y estrategia del grupo financiero AdCap. “El próximo escalón a la baja dependerá de tres factores clave: la trayectoria de las reservas, que muestran una recuperación paulatina en las últimas semanas, la concreción del nuevo acuerdo de ‘repo’, que permitiría despejar los vencimientos de comienzos de 2026 e incluso facilitar una gestión más eficiente de pasivos, y, por último, una eventual mejora en la calificación soberana. Las agencias de rating podrían corregir al alza la nota de la deuda gubernamental si consolidan las señales recientes de desinflación y disciplina fiscal”, añade Filippini.

En otra sociedad bursátil atribuyen el estancamiento del riesgo país a la falta de nuevas noticias. En tanto, en el Grupo SBS, el analista Agustín Cundari opina que “el mercado está esperando que algunas de las reformas planteadas por el Gobierno puedan materializarse en el Congreso”. “Sólo así se podrían convalidar expectativas que sostengan la suba de precios de bonos y baja del riesgo país”, añade,

Sergio González, jefe de gestión de activos de Cohen Aliados Financieros, opina que “desde las elecciones de octubre el comportamiento de la renta fija (bonos) argentina en dólares fue muy bueno”. “Partía de un piso muy bajo, el riesgo país estaba muy alto, y si bien comprimió hasta los 600 puntos y hubo días mejores que llegó a 590, es verdad que le está costando ese piso. A partir de allí, en noviembre las noticias llegaron desde el plano internacional, en un mes volátil, producto principalmente de la duda sobre la decisión de la Fed (Reserva Federal de EE.UU.) de bajar o no la tasa de interés. Hoy el escenario hace que baje la tasa y eso pueda calmar un poco los mercados e incluso darle un impulso positivo a los activos de riesgo”, se esperanza González.

“Desde el plano local, el Congreso aguarda a las nuevas autoridades, con lo cual no hubo muchas señales en ese sentido”, continúa el analista de Cohen. “Existen dudas sobre el origen de los fondos para pagar los intereses y el capital de enero, entre otros temas, pero no hay certeza, y creemos que allí puede estar la razón por la cual está costando comprimir al riesgo país”, apunta a los fuertes vencimiento de deuda de comienzos de 2026. “¿Qué puede suceder hacia adelante para contribuir a que el riesgo país comience a bajar? Que el Congreso avance con medidas en relación a las reformas que propone el Gobierno, tener la letra chica del presupuesto y contar con más certezas sobre el pago de enero”, responde González.



El Grupo IEB (Invertir en Bolsa), en su reporte semanal, señala que “luego de alcanzar los 598 puntos en la segunda semana de noviembre, uno de los niveles más bajos del mandato de Milei, el riesgo país rebotó a 652 ante la dilatación de los anuncios respecto a la forma en que se implementarán los pagos de deuda a afrontar en enero o incluso sobre planes de recompra de los mismos, a lo que se agregó la desmentida de Caputo respecto a que se hubiese considerado un potencial rescate con bancos internacionales de magnitud de US$20.000 millones”. El ministro argentino desmintió lo dicho por su par Bessent antes de las elecciones. De todos modos, IEB, cuyo dueño, Juan Ignacio Abuchdid, fue uno de los aportantes de la última campaña libertaria, apuesta una baja del riesgo país.

La sociedad bursátil Criteria, en tanto, considera que “el mercado aún requiere un catalizador adicional que otorgue sustento tangible a las expectativas actualmente favorables”. “Persiste la percepción de que el país debe despejar las dudas en torno a sus continuos problemas de liquidez. Un calendario de vencimientos particularmente exigente, combinado con la ausencia de una estrategia clara de acumulación de reservas, constituye el escenario en el que se sustentan gran parte de los 600 puntos que aún faltan eliminar. Una señal inequívoca del inicio de un proceso sostenido de acumulación, o bien un proceso de roll over (refinanciamiento) voluntario de deuda con apoyo externo, podrían contribuir a consolidar dicho catalizador”, opina Criteria.

AR/MG

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