
El jefe del Estado Mayor francés dijo hace unos días que Francia debe prepararse para “perder a sus hijos”, y Macron respondió anunciando un servicio militar voluntario de 800 euros al mes. Mientras, Trump negocia el destino de Ucrania sin consultar a Europa, y Bruselas desregula la protección de datos bajo presión de Silicon Valley. ¿Para qué diablos sirven exactamente las élites europeas? Hace unos días, el historiador Rutger Bregman, quien acababa de pronunciar una conferencia sobre la “cobardía paralizante” de las élites para las Reith Lectures de la BBC, anunció que habían censurado una frase de su charla, precisamente una en la que describía a Trump como “el presidente más abiertamente corrupto de la historia de Estados Unidos”. La ironía se entiende sola. Bregman, europeísta convencido, defiende además que el rasgo definitorio de las élites europeas no es solo la decadencia sino su irrelevancia. Cuando Trump se divierte desmantelando el orden internacional, ¿qué hace Europa? Recuperamos la mili, nos plegamos a los deseos de las tecnológicas.





