Gobierno: crece el malestar de los funcionarios por sus sueldos, pero Milei aún no dio el aval para un aumento

La NaciónLa NacionPolítica30/11/20253 Views

Cuentan en los pasillos de la Casa Rosada que unos meses atrás, antes de las elecciones, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, fue a hacerle al presidente Javier Milei un planteo sensible. Le dijo algo así: que quería contratar profesionales pero que, por los sueldos congelados, nadie quiere trabajar para el Gobierno. Milei no se hizo eco.

Desde el inicio de la gestión, el Presidente se resiste a dar un aumento a su staff. Es el justificativo que usó durante todo este tiempo para decir que el ajuste no solo lo pagó la gente sino también la casta, es decir, ellos mismos. Fue también eje de su campaña y de sus dardos al kirchnerismo.

El tema, según afirman en Casa Rosada, ya está bajo análisis para este segundo tramo de gestión y lo van a definir el propio Milei; su hermana, Karina Milei; y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Estaría en evaluación de los tres. De avanzar, necesitaría también movimientos de cuentas del ministro de Economía, Luis Caputo.

“Sin el okey de Milei, sigue todo igual. Es un tema sensible”, aseguraban esta semana en Balcarce 50. Este es un presidente que como diputado y en campaña decidió hasta hacer de los sorteos de su sueldo un evento político.

Los que entienden de estrategias dirían que ningún momento es mejor que el fin de año, las Fiestas y el verano para que, con una justificación basada en dos años de salarios en la heladera, se dé el incremento. Más aún con una gestión fortalecida tras ganar la elección de medio término. Algunos se entusiasman con que el 1° de enero la medida se ejecute.

No obstante, de concretarse, no será una tarea sencilla para un gobierno que, además del ajuste, sube el salario mínimo por decreto, le pone techo a las paritarias y se prepara achicar más la planta de empleados públicos, aproximadamente “otro 10%”, como contó LA NACION.

Javier Milei

Más retrasás el anuncio, peor es. Se te van todos. Te quedan los que tienen amor a la Patria o que se pueden sostener de otra manera. Nadie aguanta”, resumen desde un importante ministerio sobre el estado de situación.

En el último tiempo, los reclamos empezaron a multiplicarse incluso en las oficinas de los funcionarios más mileístas de todos. “Pagamos el ajuste dos años, desde 2023. Estuvimos al frente del ajuste y predicamos con el ejemplo. No pasó ni con senadores, ni con diputados, ni con el Poder Judicial. Los sueldos nos quedaron muy atrasados″, rezongaban asimismo, en las últimas horas, en otro despacho de la administración nacional.

“Se van los mejores”

Bajo el justificativo de que “se van los mejores y se quedan los peores”, se inició el operativo clamor interno para pedir la suba, ahora que ya terminaron los comicios. La comparación con los demás poderes del Estado también está a la orden del día. “Llega el momento de redefinir y reencausar”, aseguraba esta semana un secretario.

En otras áreas, en paralelo, se escuchaba: “Antes era competitivo laburar en el Estado, el de los sueldos es un malestar que está dando vueltas. El congelamiento fue una bandera discursiva pero todo tiene un límite”.

En tándem, se replican las anécdotas de funcionarios que repitieron ante Milei o ante sus ministros responsables la frase “me voy al sector privado porque no puedo vivir con este sueldo”. El Presidente se limitó a darles la despedida.

La situación no solo tiene que ver con los ministros, sino también con secretarios, subsecretarios, directores y coordinadores.

Milei y su Gabinete para el segundo tramo de gestión frente a la Casa Rosada

Quien le puso voz a este descontento poco popular −sobre todo después de que la cúpula libertaria haya denostado a los senadores por sus incrementos en estos dos años de administración− fue la vicepresidenta Victoria Villarruel. “Los senadores pagan su comida, viajan a sus provincias, desconozco si tienen otra entrada. A mí no me da el tiempo para nada y encima no me autoriza el Estado a ganar un sueldo digno a mi función. En breve me pagan dos chirolas y soy vice”, exclamó sin medias tintas, a comienzos de año.

Generalmente, los motivos para pedir las subas se anclan en que, de lo contrario, los funcionarios deberían abocarse a otras actividades más allá de la gestión y a que solo llegarían al poder aquellos que tienen solvencia para afrontar el día a día.

Frizados desde el ascenso de Milei a mandatario, los sueldos en bruto de los funcionarios, con información de la página oficial del Gobierno, son los siguientes:

  • El Presidente cobra $4.066.018
  • La vicepresidenta cobra $3.764.820
  • Un ministro cobra $3.584.006
  • Un secretario cobra $3.282.709
  • Un subsecretario cobra $2.981.513

En este momento, un diputado nacional percibe alrededor de $7.000.000 y un senador, $9,5 millones. En tanto, el informe de la escala salarial vigente a partir de octubre de 2025 de la Corte Suprema de Justicia de la Nación detalla que un juez de la Corte percibe un básico de $8.635.499.

Victoria Villarruel reclamó públicamente un aumento del salario

Más allá del desfasaje con respecto a los otros poderes del Estado, los sueldos del Ejecutivo siguen por encima de un salario promedio en la Argentina que, según los datos del índice Interbanking, para octubre de 2025 fue de $1.483.740.

En tanto, las declaraciones juradas que presentaron los funcionarios ante la Oficina Anticorrupción dejan entrever que no todos los ministros dependen de sus sueldos nacionales para subsistir, por lo tanto hay algunos despreocupados por el tema. El ranking de los funcionarios más ricos de 2025 fue encabezado por Gerardo Werthein ($92.056.875.605), que era canciller pero fue expulsado del Gobierno este año. Lo seguían el ministro de Economía Caputo ($11.851.166.833). Detrás de ellos, con mucho menos bienes declarados, quedaron Francos ($2.847.538.388) −que también ya dejó la gestión nacional−, Sturzenegger ($2.371.733.030) y el ministro de Salud, Mario Lugones ($282.086.796).

En el decreto con el que definió que las escalas salariales no se tocarían ni tampoco se actualizarían en coincidencia con los salarios de la administración pública nacional, el Gobierno utilizó como justificativos la situación económica del país.

“En un momento de crisis como el actual, en el que la sociedad argentina está realizando un esfuerzo heroico, los políticos tienen que ser los primeros en dar el ejemplo”, dijeron en el texto de la norma. También aseguraron: “La situación económica del país será reversible solo con el aporte de todos, en especial de los que ejercen funciones políticas, frente a esta situación de desbalance de las cuentas públicas que fuera heredado por esta administración”.

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