
El arquitecto uruguayo Gustavo Silva-Nicoletti estudió en Barcelona, en la Escuela de Arquitectura del Vallés. Autor de proyectos siempre singulares —la restauración de una masía en Pla de l’Estany (2005) o un edificio unifamiliar en Begues, (Barcelona) construido con arcilla cocida (2011)— tiene siempre talante indagador, pero no está encasillado en un único estilo. Desde hace unos años, trabaja en el norte de Francia. Al mando del estudio Onze04 Architectes, firmó recientemente otra indagación más: el pabellón deportivo Marie-José Pérec- Joséphine Baker de La Bouëxière, en Bretaña (Francia) que ha sido finalista en los Premios Mies van der Rohe.






