
Nunca hay que subestimar el corazón de un campeón. Y mucho menos del de un tetracampeón. Max Verstappen (Red Bull) volvió a demostrar que es el mejor piloto de la Fórmula 1 y, con su victoria en el Gran Premio de Qatar, escaló una posición en la tabla de pilotos y llega con chances de ser campeón a la última jornada en Abu Dhabi, algo impensando antes del receso por el verano en Europa porque estaba muy lejos de los McLaren Lando Norris y Oscar Piastri.
El neerlandés comenzó tercero, detrás de Piastri y Norris, y en la largada sobrepasó al británico. La estrategia de su equipo fue determinante y la decisión más importante fue haber ingresado a los pits en el séptimo giro, cuando entró el Safety Car por un choque entre Nico Hülkenberg (Kick Sauber) y Pierre Gasly (Alpine). Los McLaren, a pesar de la obligación reglamentaria de hacer dos paradas, no lo hicieron y, así, el tetracampeón regresó a la carrera por detrás de ellos y sin haber cedido terreno.
En la segunda mitad de la prueba, cuando Piastri y Norries hicieron su segunda parada, Verstappen tomó el liderazgo y se encaminó a su séptima victoria, cifra que también es determinante porque en caso de igualdad en puntos al cierre del torneo el ganador se definirá a favor de quien más primeros puestos haya conseguido. Norris y Piastri, que llegó segundo antes que Carlos Sainz (Williams), tienen la misma cantidad de triunfos que Verstappen -siete- y, tras darle a su escudería el título de constructores, anhelan que no se les escape el de pilotos el próximo fin de semana en Yas Marina.
Franco Colapinto (Alpine), por su parte, fue 14° en una carrera que largó desde el pit lane y en la que aprovechó los accidentes sobre la pista para avanzar ubicaciones. Lo positivo para el argentino, más allá de que no sumó puntos y es el único piloto activo sin unidades en la tabla, es que no cometió errores y llegó antes que su compañero Gasly, quien había comenzado noveno.
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