“Si me hubieran preguntado en 1997, habría dicho que los cómics españoles estaban muertos y nunca regresarían”. Lo que Santiago García, guionista y crítico de cómic, escribió años atrás en una antología sobre novela gráfica española (Spanish Fever), publicada en EE UU y candidata a un Eisner, ayuda a calibrar el triple salto mortal de la historieta en España en lo que va de siglo: de una tacada entró en los museos, en las librerías y editoriales generalistas y en las preferencias de los lectores.
Astiberri, tras 25 años agrandando el cómic, gana el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural

