La noche del 25 de mayo de 2026, Bianca Kovacs (Sighisoara, Rumanía, 43 años) no pudo pegar ojo. Demasiadas cosas en su cabeza. Acaba de ganar el premio Berlanga del Humor a la mejor cómica con el aplauso general de la crema de su gremio, se cumplían 24 años de su llegada a España desde su Rumanía natal con una mano delante y otra detrás, junto a su novio de entonces y su marido de ahora, y la consiguiente montaña rusa emocional no la dejó dormir hasta la hora de levantarse. Lo explicará ella misma en una vibrante charla en la que sus aparentemente fríos ojos claros se aguarán alguna vez, a su pesar. Quedamos en un quiosco en la mismísima orilla del río Manzanares, en medio del endiablado tráfico de un Madrid cercado por la visita del Papa y los conciertos de Bad Bunny. Antes de empezar a hablar, se fija en mis apuntes, ve que he escrito mal su apellido y no puede evitar corregírmelo amablemente, por si acaso.
UNA RUMANA MUY LEGAL
Al cumplir 18 años, Bianca Kovacs (Rumanía, 43 años) decidió escaparse de casa con su novio del instituto, Daniel, y venirse juntos a España. Aterrizó en Madrid justo durante las fiestas del Orgullo y le deslumbró la sensación de libertad. Después, vino la realidad: dormir en la calle, trabajar en lo que salía, ir abriéndose camino. Hasta que, una amiga que trabajaba en El Hormiguero, la invitó a una lectura de guiones y su inteligencia, desparpajo y vis cómica llamaron la atención del gremio y decidió probar suerte en la comedia. Después de escribir y protagonizar exitosos espectáculos cómicos como Una rumana muy legal y participar en películas como La buena suerte o La novia gitana, conduce junto a Carmen Romero el podcast Odio a la gente, prepara un mediometraje con Victoria Abril y una docuserie sobre su vida.

