La noticia de la muerte de David Hockney me ha sentado como la muerte de un amigo. No lo conocí personalmente nunca, pero he estado siempre muy unido a su obra, desde que yo era muy joven. Por eso lo conozco profundamente y su visión me ha afectado directamente. Hockney siempre fue un hombre luminoso que abrió muchos nuevos caminos en el arte. Él estableció la transición entre el mundo de la abstracción y la figuración, creó un puente del que toda mi generación ha bebido de una manera muy profunda. Y yo más que nadie.
David Hockney: un ser luminoso

