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El idioma secreto de los flippers: el argentino que se convirtió en referente mundial de los restauradores de “fichines”

La polémica por el flipper del exjefe de Gabinete puso en escena un juego que fue prohibido durante décadas, moviliza una comunidad global de coleccionistas y tiene en Marcelo Blanco, un restaurador argentino, admirado en Estados Unidos, a uno de sus máximos referentes.

Muchos revivieron momentos gratos la semana pasada al ver un pinball de Los Locos Adams en el centro de la agenda mediática, pero pocos saben que detrás de este artefacto de culto existe un universo de grandes exposiciones, coleccionistas nostálgicos, competencias internacionales y un restaurador argentino referente mundial. Son parte de la fascinante historia del pinball, una trama que también une a Al Capone con Manuel Adorni, quien habría pagado unos US$8.000 por una pieza de colección.

Antes de la adquisición del exjefe de Gabinete, y después de que el juego se popularice como entretenimiento barato durante la Gran Depresión, el pinball fue prohibido durante 34 años. Era considerado un juego de azar y lo relacionaban con Al Capone, quien controlaba el negocio de las apuestas. Además, las fábricas de pinball estaban en Chicago, tierra del capo mafia. En 1943 el alcalde de Nueva York, Fiorello LaGuardia, destruyó y arrojó al mar todas las máquinas de la ciudad. “Les quita el dinero del almuerzo a los niños”, dijo en aquel momento.

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