Fracasado el intento de avanzar con la eliminación de las PASO y la introducción de las “colectoras”, el Gobierno avanza con el Plan PAS. El objetivo es que Milei gane en primera vuelta y Karina negocia con los gobernadores plata y acuerdos políticos.
Sin festejo ni feriado nacional, el Gobierno da vuelta la página del Mundial y empieza una nueva etapa: la de la reelección de Javier Milei. Es lo único que importa y hasta la propia Karina Milei, otrora defensora a ultranza de arrasar el país con el sello de La Libertad Avanza, está dispuesta a supeditar toda la estrategia electoral a garantizar el triunfo electoral del hermano. El fantasma del gobierno fallido de Mauricio Macri acecha los pasillos de Casa Rosada, y la gestión libertaria está decidida a hacer todo lo posible para ganar en primera vuelta. Y la clave para lograrlo es la eliminación de las PASO.
“Arranca la etapa pre electoral que acelera los acuerdos políticos”, grafica un funcionario nacional, unas horas antes de participar de la reunión de la mesa política que encabezó Karina el martes en Casa Rosada. Cada funcionario tiene sus prioridades. El Presidente, que no participa de las reuniones de la mesa política, quiere avanzar con la reforma de la carta orgánica del Banco Central. Luis Caputo, con la reforma de la ley de Inocencia Fiscal. Federico Sturzenegger, con su Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, que ya intentó aprobar cuatro veces en el Senado y fracasó.
La prioridad de la mesa política, mientras tanto, es otra: conseguir los votos para avanzar con la reforma electoral mientras se negocian el resto de las leyes. No es la agenda pública que el Gobierno quiere instalar puertas afuera, pero es la que sostiene puertas adentro. La urgencia es simple: el Gobierno apuesta a ganar en primera vuelta en 2027, y para eso necesita tener el frente interno ordenado y a la oposición atomizada. Sin Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), el Gobierno busca asegurarse de que el peronismo llegará partido a la elección general.

