En una ciudad plagada de cámaras, Eve Babitz (Los Ángeles 1943-2021) se movió con desenfado fuera de foco, esquivando el primer plano. En su foto más icónica aparece sentada de perfil, completamente desnuda mientras juega al ajedrez con Marcel Duchamp, con el rostro oculto en su melena. Tenía 20 años y la foto formó parte de una exposición que comisarió uno de sus amores de aquel momento. Rabiosamente sexy, inquieta y fiestera, cachorra de la élite cultural de posguerra en Los Ángeles (su padrino fue Stravinsky y Aldous Huxley frecuentaba la casa de su padres), ella fue por derecho propio una figura ineludible del terremoto cultural en la meca del cine en la segunda mitad del siglo XX.
Eve Babitz, la díscola cronista de Los Ángeles resucita

