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Fin del misterio: la caja sorpresa escondía el coche de siempre (y el del futuro)

En estos días todo el mundo habla del nuevo Volkswagen Polo. Como siempre, y como nunca antes. Pero antes de ser eléctrico, digital o conectado, el Volkswagen Polo fue —y sigue siendo— una idea compartida. Un coche que ya ha cumplido 50 años, y que no solo se conduce, sino que se reconoce. Que ha acompañado a varias generaciones en momentos muy distintos de su vida: como primer vehículo, como coche familiar urbano, como símbolo de rebeldía e independencia o simplemente como parte del paisaje cotidiano de las ciudades. Esa familiaridad es la que convierte al Polo en algo más que un modelo de automóvil: en un icono social que ha sabido reinventarse sin perder su identidad.

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