Las pantallas son omnipresentes en la vida de los adolescentes. El problema es que primero llegaron y después se advirtieron sus riesgos. “Les hemos dado los dispositivos y ahora vemos los peligros. No nos ha dado tiempo a la prevención y nos toca actuar”, explica la periodista Laura G. de Rivera, especializada en tecnología. Ella es la autora de un informe publicado este martes por Aldeas Infantiles SOS que pretende ser una guía para padres perdidos, con recomendaciones muy prácticas. Como que el primer móvil no sea el último modelo ni tenga acceso ilimitado a datos; que se firmen contratos familiares entre padres e hijos en los que se establezcan horarios, tiempos máximos de conexión y espacios sin pantallas, así como las consecuencias de incumplir lo pactado; que se fijen espacios libres de pantallas en casa, como la hora de comer o de dormir; o una rutina de desconexión digital al menos una hora antes de ir a la cama.