Un ataque a principios de abril destruyó por completo la sinagoga de Rafi’ Nia, en Teherán. “La comunidad judía de Irán no mantiene buenas relaciones con el Gobierno sionista israelí”, dijo el presidente de la comunidad en el país, la más numerosa y antigua de toda la región.
En la tarde del 6 de abril, Asef, de 65 años, y otros miembros de la comunidad judía de Teherán celebraron un oficio vespertino de Pésaj (Pascua Judía) en la sinagoga Rafi’ Nia, en pleno centro de la capital iraní, a pesar de los bombardeos de Estados Unidos e Israel.
En el interior de la sinagoga, en penumbra, entre alfombras persas y cortinas verde menta, se recitaban versículos de la Torá y se murmuraban oraciones en voz baja. Asef, con la camisa cuidadosamente remetida y la kipá sobre la cabeza, se sentó entre los hombres. Las mujeres ocupaban el lado opuesto del templo.
El ambiente era solemne, aunque contenido. “No dejamos que el conflicto nos impidiera celebrar”, recordó Asef, y añadió que la comunidad se había esforzado por mantener sus tradiciones de la Pascua Judía pese a las dificultades de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero.
Condenamos este ataque. Es una falta de respeto hacia nuestra fe. La comunidad judía de Irán no mantiene buenas relaciones con el Gobierno sionista israelí
La noche ya había caído cuando se dirigió a casa: las calles estaban tranquilas, con solo unas pocas personas fuera. Cuando a la mañana siguiente se levantó para prepararse para ir al trabajo, un ataque aéreo israelí destruyó por completo la sinagoga.
El Ejército israelí alegó que la destrucción del templo fue un “daño colateral” de un ataque cuyo blanco era un comandante iraní, pero los miembros de la comunidad judía expresaron su rabia e indignación. Nadie resultó herido, aunque en ese momento un empleado se encontraba en la oficina de la sinagoga.

