En un creador como Israel Galván (Sevilla, 1973) tener la oportunidad de revisitar, de seguido y en una semana, tres de sus obras coreográficas, se yergue como un esfuerzo de panorámica retrospectiva, y el hecho de que se abarque en este selecto trío un arco que supera las dos décadas, refuerza el interés. Es la primera vez que se intenta algo así con un creador contemporáneo cuya actividad se mantiene vigente, palpitante e influyente.
Israel Galván y su troleo (por sevillanas) con Penderecki

