
La primera vez que Javier Cercas viajó a América Latina fue en 2001 con la promoción de Soldados de Salamina. Su amigo Roberto Bolaño lo invitó a la Feria del Libro de Chile y comenzó a reunir lectores poco a poco, desde entonces no ha soltado a la región para la promoción de sus obras. Más de 20 años después, con El loco de Dios en el fin del mundo, su travesía por decenas de países en América le ha hecho sentir como un rockstar. “La diferencia con este libro es que todo ha ocurrido de golpe”, dice. Recuerda, por ejemplo, la presentación en Perú en donde mil personas llenaron una sala y estuvo cuatro horas firmando libros. “Ves que hay gente interesada, sientes un entusiasmo que es muy difícil de ver, ya no solo en España, sino en Europa. Esto de las filas es brutal, esto es latinoamericano”.






