Como si fuera un jugador de póker, Victoria Villarruel ya está sentada en la mesa de la partida electoral de 2027, pero prefiere no mostrar su juego hasta no ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Mientras tanto, la vicepresidenta decidió levantar el perfil público mostrando los resultados de su gestión al frente de la Cámara alta y destacando su condición de “nacionalista, católica y productivista” con la clara intención de mostrarse como la contracara de Javier Milei y su administración.
“La mejor campaña de ella es él”, afirma uno de sus más estrechos colaboradores con un tono que muestra una mezcla de incredulidad y morbo ante la crudeza con la que se filtran en las redes sociales las miserias y bajezas de la interna del Gobierno.

Milei mira los números de la economía que le son favorables y se ilusiona con que la mano invisible resuelva los problemas que tienen el país y su propio Gobierno. El inconveniente es que en los dos planos los desafíos son múltiples. Y su visión suele ser monofocal y escasamente periférica, así como su atención es puntual y su paciencia, muy limitada.
Esas características se verifican en la sangrienta disputa interna de su espacio, que llegó demasiado lejos y en la que evita involucrarse; en la organización política, que tercerizó, y en la economía, con la que se entusiasma o se desvela en lo macro y relativiza, recorta o desprecia señales de lo micro.
El oficialismo apuró en el Congreso la anulación del concurso que había seleccionado a la abogada María Paz Bertero para ocupar la titularidad de la Defensoría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, y resolvió abrir un nuevo proceso de selección con otro reglamento.
Fue durante la primera reunión de la Comisión Bicameral encargada de definir ese cargo. Quedó expuesto allí que más allá de una disputa política existe una puja ideológica alrededor del perfil que el Gobierno pretende para ese organismo.
La legisladora Lilia Lemoine utilizó nuevamente sus redes sociales para defender al gobierno de Javier Milei y, en esta oportunidad, también apuntó contra Mirtha Legrand.
La libertaria criticó a la histórica conductora de televisión por haber considerado que la situación económica del país está en un momento de crisis y sorprenderse por las buenas cifras de venta de entradas en los teatros.
El jefe de gabinete Manuel Adorni sería citado a prestar declaración indagatoria antes de las vacaciones de invierno de los tribunales, previstas para las últimas dos semanas de julio próximo, según anticiparon fuentes judiciales a LA NACION.
La medida está a estudio del juez federal Ariel Lijo, quien junto al fiscal Gerardo Pollicita, investigan los gastos de Adorni.
Envalentonado por la buena semana económica que atravesó su gobierno, este sábado el presidente Javier Milei compartió en varias oportunidades un mapa para celebrar el crecimiento de la Argentina y, en eso, supuestamente achacarle al gobernador Axel Kicillof que la provincia de Buenos Aires era la única rezagada.
Sin embargo, ni Milei ni Felipe Núñez, asesor del ministro de Economía, Luis Caputo, notificaron que el mapa tenía una catarata de errores. No solamente las provincias están desproporcionadas en sus dimensiones, sino que a algunas les faltan partes (por ejemplo a Santa Fe, que no tiene el taco de la bota) y por si eso fuera poco faltan territorios: Tucumán desaparece por completo y tampoco se muestran las Islas Malvinas.
Entre todas las excepcionalidades que rodean al experimento libertario de Javier Milei, hay una que empezó a cristalizarse con mayor nitidez en los últimos meses y que podría sintetizarse en una pregunta: ¿puede un gobierno mantener un grado de eficacia en la gestión, y una sintonía con la sociedad, mientras al mismo tiempo evidencia un nivel tóxico de confrontación política interna? Una respuesta clásica indicaría que es inviable porque las tensiones terminan afectando la dinámica de la administración, y esa disfuncionalidad genera descontento entre los votantes.
Pero Milei parece haber disociado ambos planos para enunciar que su único y absoluto objetivo es el crecimiento económico, porque al final del día será evaluado por su capacidad para controlar la inflación, estabilizar las variables macro y generar mayor bienestar. No es una decisión estratégica, es simplemente su naturaleza de economista.
Manuel Adorni y su esposa Bettina Angeletti acumularon consumos y gastos por más de $85,1 millones con tarjetas de crédito, sólo durante 2025, a un promedio de $7,1 millones por mes, en momentos en que el sueldo bruto del funcionario ascendía a $3,5 millones por mes y ella figuraba como monotributista, según reconstruyó LA NACION en base a datos oficiales del Banco Central (BCRA), registros bancarios reservados y fuentes con acceso a información financiera.
Desde que Adorni asumió como vocero del presidente Javier Milei, en diciembre de 2023, y hasta marzo de este año, además, el matrimonio sumó consumos por más de $176 millones en sus tarjetas VISA, American Express y Mastercard, sin registrar atrasos, ni mora en los pagos.