
Joaquín Sabina y Alfredo Bryce Echenique, que ha fallecido este martes a los 87 años, vivieron una relación muy estrecha. Fueron amigos que compartieron mesa, cuitas de la vida y charlas sobre poesía. El músico, abatido tras saber la noticia del fallecimiento, ha escrito estos dos poemas a la memoria del escritor peruano.
In memoriam
Puntos y comas, verbena del idioma, buzón del aire,
balas de goma, renglones con aroma a sillón Voltaire,
luna de día, lágrimas de alegría sin telarañas,
chabulerías, Inés del alma mía, Martín Romaña.
Pluma traviesa, amígdalas inglesas, pluma con peros,
vino de mesa, tu Tarzán es mi César sin aguacero,
tuya es mi casa, cholita satanaza tan pituquita,
hielo que abrasa, lagrimón que se casa con doña Anita.
Habana loca, Cádiz en carnavales, barrio latino
Lima que enroca los puntos cardinales de mi destino
Lope, Quevedo y el manco de Lepanto no se me piquen
curen de espanto con el canto de Alfredo Bryce Echenique.
Soneto con Alfredo en la memoria
El country Club sin Bryce y sin Alfredo
portandísimo pésimo conmigo
multiplica la ausencia del amigo
que ve tan doble como mis quevedos.
Chabuco de los húmeros mal quedos
que ponen a Vallejo por testigo
del huayno, de las quenas, del ombligo
de mis amaneceres, de tus miedos.
Le falta sal a Lima cuando bajo
al bar y no me esperas en tu silla
y el cielo es una mancha del carajo.
Y el corazón en solfa bastardilla
y dos pájaros tristes sin trabajo
y un manco de Lepanto en cada orilla.