La producción cultural japonesa surgida a raíz del terremoto, el tsunami y el accidente nuclear de marzo de 2011 comparte la visión apocalíptica de las obras creadas tras los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, pero, sobre todo, recurre a la elipsis, una herramienta estética frecuente en una cultura que valora la omisión, la ambigüedad y la contención emocional. Pero antes de la triple tragedia, dos grandes figuras de las letras niponas, el premio Nobel de Literatura Kenzaburo Oe (1935-2023) y Haruki Murakami, el autor japonés más vendido y traducido en la historia, ya tomaron posición en contra de la energía nuclear.
La cultura después de la tragedia de 2011 en Japón: elipsis y respeto por las víctimas

