El periodista alemán Frederic Schnatterer visitó Argentina varias veces. Así surgió “¿Libertad para quién? La Argentina de Milei como laboratorio de la ultraderecha”, publicado por la editorial PapyRossa-Verlag. Para el libro habló con expertos, políticos, activistas y periodistas, participó de marchas, visitó ollas comunitarias y desfiles militares, viajó a minas de litio y cobre y a Vaca Muerta. El siguiente texto es parte del capítulo “El esplendor global de la motosierra”.
A principios de abril de 2024, el himno de los Estados Unidos suena dos veces en territorio argentino. Ambas veces, interpretado por la orquesta de las Fuerzas Armadas: primero en un aeródromo y luego en una base naval en Ushuaia, Tierra del Fuego. El motivo es la visita de la entonces jefa del Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, Laura Richardson. La acompaña el presidente Milei, quien anuncia el plan de construir, en conjunto con EE.UU., una base naval en Tierra del Fuego. Y aprovecha la oportunidad para anunciar una “nueva doctrina de política exterior para la Argentina”.
Las “alianzas estratégicas”, explica el presidente durante la visita de la general, “no pueden estar simplemente basadas en intereses comerciales. Tienen que estar ancladas en una visión común del mundo”. Y sigue: “Argentina y Estados Unidos son naciones fundadas al calor de las mismas ideas… esto nos hace compartir un ADN cultural común. Una tradición que tiene en sus bases las ideas de la libertad, la defensa de la vida y la propiedad privada. Nuestra alianza con los Estados Unidos es una declaración de Argentina para el mundo”.

