El proyecto para obligar a las mujeres a escuchar el latido fetal antes de abortar rompe la estrategia del presidente chileno de mantener el debate sobre los derechos sexuales y reproductivos fuera del foco mientras intenta reactivar una economía que no despega.
La ultraderecha chilena quiere obligar a las mujeres a oír el latido del feto antes de abortar
Nunca antes, en los convulsos primeros cuatro meses del Gobierno del ultraderechista José Antonio Kast en Chile, la llamada batalla cultural había irrumpido con tanta fuerza en la agenda pública. No ha sido prioridad de su Ejecutivo, enfocado casi con obsesión en reflotar la economía; ni tampoco lo fue durante la campaña, en la que lo evitó, a pesar de la insistencia de los periodistas.
Sin embargo, un proyecto para obligar a las mujeres a escuchar el latido del feto antes de abortar, presentado en el Parlamento por diputados del Partido Republicano —la formación fundada por Kast— y del Partido Nacional Libertario, situado aún más a la derecha, volvió a colocar los derechos sexuales y reproductivos en el centro del debate público.
Kast, ultracatólico, padre de nueve hijos y reconocido antiabortista, se verá obligado a posicionarse –ahora como presidente– sobre un frente que prometió no abrir durante su mandato y que ha evitado desde la campaña.
“Llama la atención la poca estrategia del Partido Republicano en un proyecto de esta naturaleza, considerando que el Gobierno evitó avanzar en una agenda ‘valórica’, entre otras cosas por la polémica que puede abrir un proyecto de este tipo”, dice Octavio Avendaño, de la Universidad de Chile.
Según el texto, que tiene un único artículo, la mujer podrá rechazar escuchar el latido. Sin embargo, si eso ocurre, “el médico deberá negarse a practicar la interrupción del embarazo” y dejar constancia por escrito en su ficha clínica.
Una iniciativa “contra la humanidad”
La propuesta levantó duras críticas de la oposición, del movimiento feminista, de expertas e incluso de sectores más moderados del oficialismo. El Colegio Médico defendió el consentimiento informado sin coerción y “sin revictimizar a las mujeres”. La exministra Antonia Orellana, al frente de la cartera de la Mujer y Equidad de Género en el Gobierno del progresista Gabriel Boric, publicó una carta en la que señala que más que en contra del aborto, la iniciativa “está en contra de la más mínima humanidad”.
Chile aprobó en 2017 la interrupción voluntaria del embarazo en tres supuestos básicos (inviabilidad fetal, riesgo para la madre y violación), tras años de pulso del movimiento feminista contra los sectores conservadores, que incluso llevaron la ley al Tribunal Constitucional. La Administración de Boric presentó un proyecto para despenalizar el aborto hasta la semana 14, pero su tramitación está estancada en el Congreso y sin posibilidades de prosperar en esta legislatura.
La nueva iniciativa, bautizada como “Escucha tu corazón”, no es inédita. Se basa en una medida del Gobierno húngaro del ex primer ministro Víctor Orbán, uno de los aliados europeos de Kast. En 2023, Vox también imitó ese protocolo para Castilla y León, pero en este caso acabó como una recomendación que las mujeres no están obligadas a seguir.

