Laurent Pelly rara vez se conforma con el naturalismo. El director de escena francés construye en cada producción operística un universo visual inconfundible, donde el vestuario y un minucioso trabajo dramático sobre los personajes se funden a través de un filtro cultural deliberado. Ya lo demostró hace tres años con su Il turco in Italia rossiniano, concebido a partir de las fotonovelas románticas italianas de los años cincuenta, y con unos Maestros cantores wagnerianos cuyo Núremberg de cartón funcionaba como metáfora de la ruina cultural. Esta temporada, su Eugenio Oneguin de Chaikovski en Les Arts apostó por una depuración extrema, mientras que en el Maestranza de Sevilla transformó el bosque de A Midsummer Night’s Dream, de Britten, en un espacio onírico e inquietante.
‘La novia vendida’
Música de Bedřich Smetana Libreto de Karel Sabina
Manel Esteve, barítono (Krušina); María Rey-Joly, soprano (Ludmila); Svetlana Aksenova, soprano (Mařenka); Toni Marsol, bajo-barítono (Mícha); Monica Bacelli, mezzosoprano (Háta); Mikeldi Atxalandabaso, tenor (Vašek); Pavel Černoch, tenor (Jeník); Günther Groissböck, bajo (Kecal); Jaroslav Březina, tenor (Comediante principal); Rocío Pérez, soprano (Esmeralda); Ihor Voievodin, bajo-barítono (Indio).
Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real.
Director del coro: José Luis Basso.
Dirección musical: Gustavo Gimeno.
Dirección de escena: Laurent Pelly.
Teatro Real, 14 de abril. Hasta el 30 de abril.

