La escritora Maielis González nació en La Habana el mismo año en que cayó el Muro de Berlín y el imperio soviético empezó a tambalearse. Era 1989. A esas alturas, ya habían pasado siete años desde que se inauguró el plan de construcción de una central nuclear en Cuba, impulsado por Moscú para que el régimen de Fidel Castro tuviera una cierta autonomía energética y menor dependencia del petróleo; y aún faltaban tres para que en 1992 esa magna obra en Juraguá fuera suspendida. “Quedó una central nuclear a medio construir y una ciudad sin terminar”, recuerda Benicio uno de los dos protagonistas de la novela Nuclear (Yegua de Troya) escrita por Maelis González. Ese treintañero se siente cada vez más solo en Cuba, ante el éxodo masivo de sus compatriotas y compañeros de generación, pero, a pesar de todo, resiste y quiere dedicarse al cine, por eso viaja a las ruinas de la vieja e inacabada central, porque planea rodar allí.
Maielis González se adentra en la realidad cubana a través de la ciencia ficción: “Mi generación creció con el cadáver de una utopía”

