El eco del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial hace resonar cantos corales. En el subterráneo, un grupo de mujeres baila a la luz de un par de velas mientras una cámara las graba. En la biblioteca, una cámara fotografía libros añejos. El binomio arte-espiritualidad se remonta a históricas representaciones como las pinturas rupestres y su función chamánica, a los sarcófagos egipcios pensados para la vida después de la muerte o a las tradiciones budistas que entendían el arte como vehículo de meditación. Durante siglos, la Iglesia católica fue el gran patrocinador artístico en Europa, con sus catedrales góticas o la iconografía bizantina, pero la progresiva secularización de la sociedad fue derivando también en una secularización de la cultura. Sin embargo, en los últimos años la espiritualidad ha vuelto a ser musa en la creación artística. “Ha estallado en todo lo mainstream y es una cosa popular con fenómenos como el de Rosalía, que de repente se vuelve algo muy atractivo”, reflexiona el escultor Javier Viver.
