El pintor alemán Georg Baselitz sustentó su arte y su vida en una premisa: “Lo correcto, para mí es lo insensato”. Por eso, el gran artista plástico, fallecido este jueves a los 88 años, según la prensa alemana que cita a su estudio, se dedicó a pintar hasta el último momento. No paraba ni de día ni de noche. Podía haberse dedicado a los formatos pequeños al final de su carrera en lugar de a sus obras monumentales de más de tres metros. Podía, simplemente, haberse jubilado, porque la maquinaria de las retrospectivas en los grandes museos y los sesudos estudios de su obra estaba tan bien engrasada que su legado caminaba solo. Pero siguió hasta el final con el pincel en la mano, poniendo del revés a sus personajes, como hacía casi en un acto de insumisión desde los años sesenta.
Muere el gran pintor alemán Georg Baselitz, el creador que le dio la vuelta al mundo

