Murió el dramaturgo Tom Stoppard, guionista de Shakespeare enamorado y El imperio del sol

La NaciónLa NacionTeatro30/11/20252 Views

Aunque Tom Stoppard nació un 3 de julio de 1937 en Checoslovaquia bajo el nombre de Tomás Sträussler, con el paso del tiempo se convirtió en una de las voces más relevantes de la literatura del Reino Unido. Autor de obras como Rosencrantz y Guildersten ha muerto, que se estrenó en Buenos Aires, fue también el coguionista de Shakespeare enamorado, película dirigida por John Madden que recibió el premio Oscar. Stoppard murió este sábado, a los 88 años, en su residencia de Dorset, Inglaterra, rodeado por su familia.

“Será recordado por la brillantez y humanidad de sus obras, por su ingenio, su irreverencia, su generosidad de espíritu y su profundo amor por la lengua inglesa”, ha dicho en un comunicado United Agents, la agencia que representaba al dramaturgo. Su amigo Mick Jagger, en su cuenta en las redes sociales, lo describió como su dramaturgo favorito. “Nos deja un majestuoso cuerpo de trabajo intelectual y divertido”, apuntó el líder de Rolling Stones. “Un amigo y compañero que siempre extrañaré”, agregó. La actriz Glenn Close también lo despidió en redes: “Nunca habrá un escritor como él”.

El rey Carlos III, otro de sus amigos, también expresó su dolor. “Mi esposa y yo estamos profundamente tristes al conocer la muerte de uno de nuestros más grandes escritores, Sir Tom Stoppard. Un gran amigo que llevó su genialidad con ligereza y que fue capaz de abordar con su pluma cualquier asunto, desafiando, conmoviendo e inspirando a su audiencia”, sostuvo en un comunicado dado a conocer por el Palacio de Buckingham.

De joven, Tom Stoppard abandonó Checoslovaquia junto a sus padres, dos judíos no practicantes, para iniciar una vida de refugiado. En ese recorrido definido por una hoja de ruta cambiante, recaló en Singapur y en India, hasta establecerse en Inglaterra, en 1946. Su padre murió ahogado en el barco del que intentaba huir del ejército japonés. Médico de profesión, sirvió voluntariamente en el lado británico. Ya en Inglaterra, su madre, entonces viuda, se casó con Kenneth Stoppard, mayor de la armada británica. A la edad de 17 años, Tom Stoppard abandonó la escuela y comenzó a trabajar como periodista en un diario de Bristol. En aquellos lejanos tiempos se destacó por su talento como crítico de teatro, actividad que también ejerció para la revista Scene, al tiempo que iniciaba sus primeras producciones dramáticas.

El éxito le sobrevino con Rosencrantz y Guildenstern han muerto (1966), una obra absurda protagonizada por dos personajes sacados de Hamlet que fue estrenada en el Edinburgh Fringe Festival y luego producida en la prestigiosa National Theatre Company en el Teatro Old Vic de Londres, en 1967. Con solo 29 años fue considerado como un maestro de la comedia con una obra que cautivó al público de distintas latitudes. Stoppard se convirtió en un clásico del teatro moderno y estableció así un modelo de fusión entre historia y literatura, uno de los distintivos de su obra.

De joven, Tom Stoppard trabajó como periodista y crítico teatral mucho antes de convertirse en uno de los dramaturgos más importantes de Inglaterra

Así como Sam Shepard, en Estados Unidos, y Peter Handke, en Austria, dominaron la renovación del teatro, Tom Stoppard lo hizo en Inglaterra creando un sorprendente material dramático que no conoció fronteras. De hecho, en Buenos Aires, Rosencrantz y Guildenstern: han muerto se presentó en el Teatro San Martín, durante la temporada de 1969, dirigido por Osvaldo Bonet y con un elenco del cual formaron parte Luis Brandoni, Norman Briski, Jorge Mayor, Roberto Mosca, Luis Politti y María Luisa Robledo.

En el terreno local, el director Julio Piquer fue uno de los impulsores de sus diversas creaciones. Cuando en 2002 estrenó La invención del amor, aseguró en una entrevista con LA NACION que “el mundo de Tom Stoppard nos permite hoy salir de esta locura en la que vivimos. Nos obliga a detenernos y escuchar un texto maravilloso que sin duda nos va a dejar pensando.”

Su última obra fue Leopoldstadt, que se inspiró en su propia historia para relatar la vida de una familia judía vienesa durante la primera mitad del siglo XX. Stoppard dijo que empezó a pensar en su vínculo personal con el Holocausto bastante tarde en la vida, descubriendo solo después de la muerte de su madre que muchos miembros de su familia, incluidos sus cuatro abuelos, habían muerto en campos de concentración. Se estrenó en Londres en 2020 con críticas entusiastas, pero vino la pandemia y toda la actividad tuvo que detenerse. Se repuso en 2022 y llegó a ganar cuatro Premios Tony.

En paralelo, Stoppard escribió obras radiales, una novela, series de televisión como Parade’s End (2013) y numerosos guiones cinematográficos como los de Brazil, de 1985, dirigido por Terry Gilliam; El imperio del sol, de 1987, de Steven Spielberg; la comedia romántica isabelina Shakespeare Enamorado, de 1998, por la que recibió el Premio Oscar al mejor guion adaptado, y la epopeya rusa Anna Karenina, de 2012. También dejó su huella en los guiones de Indiana Jones y La guerra de las galaxias y, aunque no apareció en los créditos finales, varios de los diálogos de La lista de Schindler, de Spielberg, le pertenecen.

Desde 1977, se involucró en la defensa de los derechos humanos. En mayo de 2000 recibió de la reina Isabel la Orden al Mérito de Inglaterra que lo convirtió en Sir Tom Stoppard. El Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York premió a The Invention of Love como la mejor obra de la temporada 2000/01. Ya había recibido el mismo galardón de cuando había estrenado, en diversas temporadas, Rosencrantz y Guildenstern…, Travesties, The Real Thing y Arcadia.

Tom Stoppard con su premio Tony por su obra Leopoldstadt, su última producción estrenada antes de la pandemia

Más allá de honores y reconocimientos por su trabajo como dramaturgo y guionista, su vocación inicial había sido el periodismo. “Mi primera ambición fue estar en el suelo de algún aeropuerto africano mientras las balas de una ametralladora sobrevolaban mi máquina de escribir. Pero no servía como reportero. Nunca pensé que tuviera derecho a preguntar nada a la gente”, contó en un reportaje a la agencia Reuters quien, a lo largo de la vida, tuvo cuatro hijos, una agitada vida amorosa y tres matrimonios. El último, a los 76 años, con Sabrina Guinness.

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