
La frase latina De nihilo nihil, a veces también citada como Ex nihilo nihil fit, aparece cada vez con más frecuencia en empresas, capacitaciones laborales y mesas de liderazgo. Aunque muchas personas la reconocen como un lema motivacional para los empleados, pocos saben sobre su origen y su verdadero significado. Traducida al castellano sería: “nada surge de la nada”.
El principio remite al filósofo griego Parménides, quien sostenía que ningún ente podía surgir sin causa ni desaparecer sin dejar rastro. La materia, según esta línea de pensamiento, no se crea ni se destruye, solo se transforma. El latín retomó esta noción para formular dos frases que marcaron la historia intelectual de Occidente: ex nihilo nihil fit (“de la nada, nada surge”) y creatio ex nihilo (“creación a partir de la nada”). La primera sostiene que todo fenómeno tiene un origen previo, y la segunda plantea la necesidad de una causa eterna para explicar la existencia del universo.
Más allá de su profundidad filosófica, el concepto se volvió muy relevante dentro del mundo laboral y empresarial. El portal Ipunto2, especializado en negocios y analítica, señala que se trata de “una verdad filosófica que hoy resuena con más fuerza que nunca”. Esto se debe a que en el universo de los datos, los modelos predictivos y la inteligencia artificial, sin información, no hay predicción posible por parte de las máquinas.
Incluso los algoritmos más avanzados se vuelven inútiles si no cuentan con la materia prima adecuada. Es así que no solo se debe pensar en el avance de las nuevas funciones de estas herramientas, sino en alimentar la materia prima, a partir de personas que quieran seguir formándose y agudizando sus conocimientos.

En el ámbito corporativo, la enseñanza apunta en la misma dirección. Ninguna compañía crece de la nada y ningún proyecto prospera sin estrategia, inversión, planificación y trabajo sostenido. Las marcas que alcanzan resultados sólidos lo hacen porque hay un proceso previo que las respalda, no por casualidad ni por simple inspiración. Es por eso que cada vez más compañías buscan anualmente capacitar a sus trabajadores y premian a aquellos que apuestan a su educación contante.
De nihilo nihil sintetiza esa lógica. Para que algo exista, ya sea una empresa, un producto, una carrera profesional o un cambio dentro de una organización, debe haber un punto de partida, una construcción previa y un esfuerzo que habilite el resultado. De esta forma, la frase sirve como un recordatorio interno a los presentes en una reunión o capacitación, de que nada valioso aparece por arte de magia, sino producto del esfuerzo y la dedicación diaria.





