
Es excepcional que un aria de ópera se convierta en el eje emocional y dramático de una película comercial. Lo logró Jonathan Demme en Philadelphia (1993), en la secuencia en que Tom Hanks, abogado enfermo de sida en fase terminal, parecía habitar —en el célebre movimiento envolvente de la cámara— la mítica grabación de Maria Callas de La mamma morta, de Andrea Chénier. Demme se apoyaba en el centro de gravedad de la ópera de Umberto Giordano para desactivar, ante una sociedad todavía homófoba, el estigma de la enfermedad y devolver dignidad a sus víctimas.
Música de Umberto Giordano. Libreto de Luigi Illica, inspirado en diversas fuentes literarias e históricas sobre André Chénier, de Henri de Latouche, Arsène Houssaye, los hermanos Goncourt y Théophile Gautier.
Reparto: Michael Fabiano, tenor (Andrea Chénier); Saioa Hernández, soprano (Maddalena di Coigny), Juan Jesús Rodríguez, barítono (Carlo Gérard), Nancy Fabiola Herrera, mezzosoprano (La Contessa di Coigny / Madelon), Veta Pilipenko, mezzosoprano (La mulatta Bersi), Gabriel Alonso, barítono (Roucher), Jorge Rodríguez-Norton, tenor (Un incredibile / L'abate), Josu Cabrero, tenor (Poisson), Fernando Latorre, barítono (Il sanculotto Mathieu), José Manuel Díaz, barítono (Il Romanziero Pietro Fléville / Fouquier Tinville), Gexan Etxabe, bajo (Schmidt / Dumas / Il maestro di casa).
Coro de Ópera de Bilbao. Director del coro: Esteban Urzelai.
Bilbao Orkestra Sinfonikoa. Dirección musical: Guillermo García Calvo.
Dirección de escena: Alfonso Romero Mora.
ABAO Bilbao Opera. Palacio Euskalduna, 23 de mayo. Hasta el 1 de junio.






