El hasta hoy ministro del Interior asumió por segunda vez en poco más de seis meses un nuevo cargo dentro del gabinete libertario. La Casa Rosada buscó exhibir una transición ordenada y reforzar el perfil dialoguista de la nueva etapa con la presencia de más de una decena de mandatarios provinciales.
El Salón Blanco volvió a ser escenario de una de esas ceremonias que condensan, en pocos minutos, los cambios de rumbo de un gobierno. Diego Santilli levantó la mano derecha, juró como nuevo jefe de Gabinete ante Javier Milei y se convirtió, otra vez, en el hombre elegido para ocupar el lugar que el oficialismo considera más urgente. Apenas siete meses atrás había atravesado la misma escena para asumir como ministro del Interior. Este martes volvió a hacerlo, ahora al frente de la coordinación de todo el gabinete, en el cuarto cambio de nombre que experimenta la Jefatura desde que Milei llegó a la Casa Rosada.
La ceremonia buscó transmitir normalidad institucional después de tres meses atravesados por la crisis política de Manuel Adorni. Pero hubo una imagen que sintetizó mejor que ninguna otra la transición que intenta construir el oficialismo: el propio Adorni siguió el acto en el Salón Blanco junto al “Colo”, parado al lado de un granadero. Horas antes había terminado de completar el traspaso de funciones con Santilli. Ahora observaba cómo su sucesor juraba sobre el mismo cargo que él había ocupado hasta el fin de semana. Cuando Milei tomó juramento, el Presidente selló el cambio de mando con un abrazo de tres junto a Santilli y Adorni. Terminada la ceremonia, el exjefe de Gabinete se despidió uno por uno de quienes habían sido sus compañeros de gabinete antes de abandonar el salón.

