
No sé si alguien describió mejor que Alfredo Bryce Echenique, que ha fallecido a los 87 años, la burguesía limeña, pero sin duda nadie lo hizo con un repertorio humorístico como el suyo, irónico y zumbón, sarcástico e incisivo, con sorna e irrisión. Tampoco nadie se empeñó en contar tantas veces y con tanto desenfado cómo se descubren los engranajes del mundo al salir de la infancia, cómo se nos viene el desaliento, el desamor, la soledad o el fracaso. Él lo hizo en libros de cuentos y en crónicas, pero sobre todo en unas cuantas novelas imperecederas y en unas extravagantes Antimemorias que merecen colocarse en el anaquel de lecturas recomendables.