El presidente de EE.UU. anunció una tregua de diez días en Líbano, después de un mes y medio de ofensiva israelí que causó unos 2.200 muertos y miles de heridos.
Casi 2.200 muertos después, un alto el fuego entra en vigor en Líbano tras días de intensos contactos entre el Gobierno de Beirut, Israel y Estados Unidos, y después de la negativa de Benjamín Netanyahu a cesar el fuego en el país árabe la semana pasada, al mismo tiempo que detuvo los bombardeos contra Irán.
El alto el fuego fue anunciado por el presidente de EEUU, Donald Trump, en su red Truth Social en la tarde del jueves, tras la confusión generada por el propio Trump sobre una hipotética conversación entre los líderes de Israel y Líbano, que no llegó a producirse. El mandatario habló con el presidente libanés, Josep Aoun, por un lado, y con el primer ministro Benjamín Netanyahu, por otro, y afirmó que ambos acordaron un cese de las hostilidades de 10 días “para alcanzar la paz entre los dos países”.
Aoun habló unas horas antes con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, a quien le trasladó su negativa a mantener un contacto directo con Netanyahu, que hasta el miércoles por la noche insistía en continuar con la ofensiva en Líbano que dio comienzo el pasado 2 de marzo, dos días después del inicio de la guerra conjunta con EE.UU. en Irán. Aoun agradeció al jefe de la diplomacia estadounidense “los esfuerzos que Washington está llevando a cabo para lograr un alto el fuego”, según un comunicado de la Presidencia libanesa. Esos esfuerzos se concretaron en la primera reunión en décadas entre representantes de Líbano e Israel, que tuvo lugar en Washington el pasado lunes.
En una publicación posterior en Truth Social, Trump dijo que invitará al primer ministro israelí y al presidente libanés a la Casa Blanca para lo que describió como “las primeras conversaciones de paz significativas” entre sus países desde 1983. Con su habitual imprecisión, aseguró que podría recibirlos en la Casa Blanca en los “próximos 4 ó 5 días”.
Preguntado por qué esta iniciativa se diferenciará de otros esfuerzos de paz entre Israel y Líbano, Trump respondió a los periodistas: “Yo. Yo soy la diferencia”.
“Es posible que Netanyahu solicitara la cumbre como condición para un alto el fuego; o que Trump, buscando una victoria rápida, la anunciara sin tener en cuenta la ideología política de Aoun”, dijo Aaron David Miller, exasesor de EE.UU. en negociaciones palestino-israelíes. A su juicio, la tregua es “otro ejemplo del significativo poder de influencia que Trump ejerce sobre Netanyahu”. “Israel pudo haber sido crucial para el momento en que comenzó la guerra con Irán; no será determinante para el momento en que termine”, sentenció.
En la misma línea, Shaiel Ben Ephraim, exdiplomático israelí, sostiene que el alto el fuego “ha sido impuesto a Israel y parece haber sido un dictado”. Medios israelíes recogieron que en el país reina el enfado después de que Trump hiciera el anuncio antes de que el alto el fuego pudiera ser aprobado por el gabinete de seguridad (que reúne a los ministros y altos cargos de defensa del país). Según el diario Haaretz, Netanyahu ni siquiera pidió el visto bueno del gabinete al alto el fuego, como en otras ocasiones, sino que lo presentó como un hecho consumado.

