
Un padre desconocido había embarazado a una costurera de Limosín, la cual parió a una niña llamada Marie-Clémentine, y esta niña a los 14 años se fugó a París y andaba perdida como una perra sin collar por las calles de Montmartre robando fruta y botellas de leche en las paradas para sobrevivir. Un día fue abordada por el empresario de un circo. “Oye, niña, ¿no te gustaría ser acróbata? Si aceptas irás vestida de gasas color de rosa y lentejuelas de pie sobre un caballo blanco cabalgando al galope”. La idea le sedujo. Así la vio trabajar Toulouse-Lautrec en el circo Mollier. Fue el primero en dibujarla. Por el circo pasaban también los pintores Degas, Renoir, Puvis de Chavannes y otros artistas que pintaron sus senos de manzana desbridados sobre el corsé.




