Karina redefine la nueva etapa del Gobierno

La NaciónLa Nacion08/03/20266 Views

Karina Milei quedó definitivamente instalada esta semana como el eje central en torno del cual gira el gobierno de su hermano. Con el movimiento que digitó en el Ministerio de Justicia terminó de sellar su nuevo rol en el ecosistema libertario.

Durante 2024 ella se dedicó esencialmente a ejercer una contención personal al Presidente, actuar como filtro de su entorno y aconsejarlo en reserva, pero siempre desde un premeditado bajo perfil. Era la sombra misteriosa que influía en el presidente impredecible. Fue una etapa de aprendizaje del ejercicio del poder. Por contraposición, en ese período Santiago Caputo dio el salto más voraz sobre la estructura del gobierno tras la salida de Nicolás Posse, y rápidamente ocupó los lugares más sensibles de la gestión. Él era el cerebro y además el interlocutor principal con el mundo exterior, desde sindicalistas hasta jueces.

El año pasado, Karina pasó a una segunda fase porque su papel se expandió al liderar el proceso de nacionalización de LLA y, sobre todo, al hacerse cargo de la estrategia electoral. Es decir, salió de la Casa Rosada y aterrizó en la arena política caliente. Eso motivó sus enfrentamientos con Caputo, con quien tenía diferencias metodológicas: ella quería ir con candidatos propios en todas las provincias; él, auspiciaba acuerdos con los gobernadores.

Gabinete Nacional antes de partir hacia el Congreso de la Nación a escuchar las palabras del Presidente Javier Milei

Después de octubre se inició la tercera etapa. Ya como protagonista decisiva de la gestión y escultora del nuevo perfil del Gobierno, Karina ubicó a Manuel Adorni como jefe de Gabinete, a Pablo Quirno en la Cancillería y a Diego Santilli en Interior. Caputo vio frustrado su ingreso al gabinete y ahí quedó en evidencia que el “triángulo de hierro” ya no existía más en los términos en los que había sido concebido.

El movimiento de esta semana en Justicia termina de completar el único casillero que había quedado pendiente, pero con un agravante adicional: fue realizado con premeditación y alevosía para exponer a Caputo, un umbral que el propio Javier Milei había inhabilitado hasta ahora. Y no sólo porque no pudo incidir en los nombres elegidos, Juan Bautista Mahiques y Santiago Viola, ni porque terminaron corriendo a su hombre en esa cartera, Sebastián Amerio. Sino principalmente porque lo forzaron a mostrarse fuera de situación.

Fue la primera vez que Santiago Caputo no estaba al tanto de lo que ocurriría, aunque lo intuyera. El fin de semana pasado, el asesor transmitía su certeza de que bajo ninguna circunstancia Mahiques podría ser ministro porque Milei nunca le perdonaría sus vínculos con la AFA.

El saludo entre Karina Milei y Santiago Caputo

El miércoles fatídico supo del nombramiento por las redes sociales, al mismo tiempo que todo el mundo. Nunca antes había pasado. Los funcionarios del círculo áulico de Karina lo sabían desde el lunes, cuando deslizaban misteriosos: “El miércoles va a empezar la diversión”. En la lógica de Caputo, el secretismo al que lo sometieron fue para evitar que hiciera algún movimiento preventivo que complicara la jugada.

El desconcierto quedó en evidencia cuando Amerio debió abandonar un Zoom del Consejo de la Magistratura porque lo estaban dejando sin cargo en ese mismo momento. Una persona que estaba con Karina esa mañana pudo testificar su satisfacción por el efecto sorpresa que les había causado al asesor y su equipo. “Estaba exultante”, graficó. La truculencia había sido parte sustancial del operativo.

La imagen de Caputo en la jura de Mahiques fue un retrato viviente del momento que atraviesa. Su frío saludo con Karina, su indiferencia con Viola y Mahiques padre, su resignación ante el saludo efusivo de Milei, que parece arroparlo en la desgracia más que nada por afecto personal. Al día siguiente el Presidente recibió a Caputo en Olivos para hablar sobre todo lo ocurrido, y después de eso se anunció que Amerio iría a la Procuración el Tesoro. Siempre viene bien un consuelo en la desdicha.

El abrazo de Milei con Santiago Caputo y con Scioli en la jura de Juan Bautista Mahiques

El asesor es una de las figuras más astutas del staff presidencial; entiende claramente que los tiempos han cambiado y que su vínculo con Milei ya no es suficiente para limitar el poder de Karina. Ahora ella domina buena parte de esa relación fraternal. A Caputo sólo le resta esperar si también avanzará sobre otras áreas que hoy están bajo su control. En el karinismo más puro están convencidos de que ella seguirá su ofensiva en modo gradual y que ya tomó una decisión de fondo: que Santiago no será parte del proyecto en caso de que Milei sea reelecto. Quizás haya una dosis de deseo en ese planteo.

La inquietud por las causas

La decisión de nombrar a Mahiques como ministro de Justicia arrancó hace ya varios meses, a partir de un detonante claro: la preocupación de Karina Milei por el avance de las causas que la tienen en la mira, la de $Libra y la de Andis. La hermana presidencial vio que esos procesos avanzaban más rápido que lo conveniente e interpretó que Amerio no estaba siendo eficaz en su defensa, ya sea por imposibilidad fáctica o por defección estratégica.

Desde entonces empezó a recabar información de los juzgados, a mirar pliegos de jueces y a interesarse por el Consejo de la Magistratura, donde impulsó la incorporación del diputado Gonzalo Roca, un puntal suyo. Al mismo tiempo concluyó que necesitaba alguien de extrema confianza para la tarea de transitar los tribunales en seguimiento de sus causas.

Santiago Viola, esta semana al llegar a la Casa Rosada

El único operador judicial que cumplía con ese requisito era Santiago Viola, con quien conversó durante toda la movida. Para ocuparse de ese objetivo, Viola sugirió alguien de volumen y trayectoria para estar al frente del ministerio, que pudiera ocuparse de los temas pendientes y servirle de paraguas en Comodoro Py. Así surgió el nombre de Mahiques, aupado también por los Menem. Una excentricidad que recuerda una tradición kirchnerista: el Ministerio de Justicia se estructura de abajo hacia arriba.

Mahiques debe ser una de las figuras con mayor espectro de relaciones en el mundo judicial y político. En eso reside su virtud, pero también su déficit, porque en ese entramado de vínculos se destacan sus nexos con la AFA, un dato que pareció haber sido relativizado por los Milei a la hora de designarlo. O en todo caso, como sospechan algunos con más insidia que pruebas, un dato que quedó eclipsado por algún tipo de pacto de no innovar.

El desplazamiento de Daniel Vítolo de la IGJ, que había sido hasta ahora el ariete del Gobierno contra la conducción del fútbol, agigantó las suspicacias. En parte esa fue la razón por la que el caputismo se encargó de visibilizar al día siguiente que ARCA, una agencia que controla el asesor presidencial, amplió la denuncia contra una de las sociedades vinculadas a la AFA y a Pablo Toviggino. Una manera implícita de decir, “nosotros sí seguimos adelante”.

Juan Mahiques

Por eso Mahiques se apuró a aclarar en su raid televisivo: “No vengo a tapar ninguna investigación. No tengo interés ni facultades para salvar a la AFA ni a nadie”. Esa mancha lo forzará a sobreactuar su determinación, aunque hasta ahora en sus declaraciones exhibió su pericia para la ambigüedad. Hay muchos actores esperando ver cómo hace Mahiques para administrar la tensión entre su papel como ministro de un gobierno que hasta ahora decía que hay corrupción en el fútbol, y al mismo tiempo mantener su vínculo personal con Toviggino y Claudio Tapia.

La designación de Mahiques fue muy bien recibida en un sector de la Corte Suprema, en donde había alguna susceptibilidad con la posibilidad de que el elegido fuera Guillermo Montenegro, el preferido de Caputo, muy amigo de Ariel Lijo, quien a su vez es muy cercano a Ricardo Lorenzetti. Mahiques devolvió las señales favorables con una gentileza: dijo que no es su prioridad completar la Corte Suprema. También le hizo un guiño a Comodoro Py al advertir que se postergará la fecha de implementación del sistema acusatorio, que los jueces resisten.

Los tres jueces de la Corte Suprema en la apertura de las sesiones ordinarias

En el tribunal que preside Horacio Rosatti entienden que la llegada de Mahiques permitirá avanzar con la principal demanda que tienen, que es la de cubrir las 203 vacantes de jueces federales y nacionales de todo el país, lo que representa hoy el 36,5% de los cargos, y que para mitad de año podrían significar el 42%.

Esa rémora es la principal imputación que le hacen a la gestión Caputo-Amerio, además de su fallido intento por completar la Corte con Lijo y Manuel García-Mansilla. “Mahiques es un referente judicial muy valorado por el sistema. Pusieron a una persona que sabe y que viene a resolver temas concretos, no a hacer pancartas”, señalan.

En esa cúspide judicial se respira otro aire en la relación con el Gobierno, precisamente a partir de la injerencia de Karina Milei. Fue ella quien a partir de la preocupación por sus causas, ordenó recomponer el lazo que estaba desgastado con la Corte y en el que hoy se percibe otra sintonía. Adorni y los Menem son interlocutores habituales del tribunal, donde sienten que son tomados en cuenta como no ocurría antes. De hecho, el nuevo ministro hablará con ellos sobre la reforma del Código Penal, algo que los cortesanos silenciosamente demandaban. Es probable que ocurra en los próximos días, cuando Mahiques prevé reunirse con la Corte en pleno, como escenificación de la nueva etapa.

El declive de la ilusión antisistema

Karina Milei no sólo se encargó de digitar los recambios en el gabinete, sino que está imponiendo su lógica a toda la gestión de gobierno. Se percibe una dinámica mucho más verticalista, donde la figura de la hermana presidencial infunde temor en los funcionarios, que sienten que son auscultados todo el tiempo. En la Casa Rosada hace tiempo rige el orden que ella impuso y los movimientos internos están bajo observación.

Mara Gorini (parada a la derecha), junto con Karina Milei, Manuel Adorni y empleados de la Casa Rosada

Su mano derecha en estas artesanías, Mara Gorini, es una figura con una autonomía que sorprende hasta a los propios ministros. Muchos tienen miedo a hablar, y hasta las participaciones en la televisión o en la radio son digitados desde la usina central.

Pero la nueva etapa de Karina no sólo importa por los efectos de la consolidación de su poder interno. Hay una dimensión mucho más profunda detrás: Karina representa el progresivo declive de la aspiración antisistema del proyecto libertario; el fin del sueño celestial. Es un proceso en el cual se va diluyendo el carácter más contestatario que traía Milei y que estaba representado por la utopía de una juventud digital, que a través de las redes sociales ponía en jaque a los poderes fácticos que operan en el mundo real.

Movilización de las Fuerzas del Cielo

La ilusión casi punk que encarnaban las Fuerzas del Cielo de que no habían llegado para administrar el sistema sino a romperlo; de que Milei no era una fase más en la historia, sino la posthistoria. Naturalmente siempre habrá un Movistar Arena para agitar, un kirchnerista para agredir y un empresario para denostar, pero cada vez más luce como un playback que como una versión original.

Karina es otra cosa. Es la política territorial de los Menem y de Sebastián Pareja y los acuerdos a cielo abierto con los gobernadores de Diego Santilli. Es Mahiques y su influencia en la casta judicial. En las últimas semanas hubo además demostraciones claras de que busca reconfigurar el perfil del oficialismo en torno de una noción partidaria clásica de LLA.

Sebastián Amerio, Santiago Caputo y el Gordo Dan, en la apertura de sesiones del domingo, una imagen que no se vio en la transmisión

El mismo domingo de la Asamblea en la que las cámaras eludieron a Santiago Caputo, Amerio y el Gordo Dan, varias veces fue retratado un grupo de jóvenes karinistas, que son representes libertarios del interior. Forman parte de la nueva juventud que la hermana presidencial busca promover. Para reforzar la idea, al día siguiente se reunió con representantes de LLA de los 24 distritos y el martes compartió un encuentro con el Frente Universitario por la Libertad, que aglutina a todas las agrupaciones juveniles libertarias. Es una competencia directa para los estandartes escarlata.

“Hay una decisión de ella y de los Menem de fortalecer a LLA como eje de los movimientos militantes internos. Todas las actividades deben ser a partir de ahora partidarias”, dice uno de los gestores de la movida. De a poco Karina va armando su propia Cámpora. Incluso empieza a promover una mayor presencia propia en las redes, un terreno dominado por los celestiales en el que ella siempre recibió un trato adverso.

Karina Milei, al participar de la presentación del nuevo DNI electrónico y del nuevo pasaporte argentino

Según un trabajo de la consultora Ad hoc, en febrero hubo un fuerte crecimiento de la presencia digital de Karina en temas de conversación sobre Milei, ya que pasó de ocupar el puesto 16 en cantidad de menciones al puesto 4. El informe destaca que todavía la conversación digital es mayoritariamente negativa hacia ella (66%), pero que, “aun así, observamos que en el último tiempo nuevas figuras del Gobierno empezaron a hablar positivamente” de ella. Allí se detecta un esfuerzo y un objetivo que está a cargo de los Menem.

Naturalmente, en las Fuerzas del Cielo hay desilusión por el cauce que toman los acontecimientos. Uno de los retratistas más crudos lo define en estos términos: “Nosotros habíamos venido a romper el sistema, no a dominarlo. Desobedecimos hasta el Pacto del Futuro de la ONU, buscábamos una reformulación del país y del mundo. Siempre tuvimos la idea de que, si pudiéramos, hasta cambiaríamos la Constitución Nacional. Pero ahora vemos que acordamos con los gremios para la reforma laboral, que lo ponemos a Mahiques a interactuar con la Justicia. Estamos pactando en el momento de mayor fortaleza cuando antes apostábamos fuerte en la debilidad. Nosotros no éramos eso. Nos fuimos politizando; somos más casta”.

En este campamento sienten que Milei es en esencia lo que ellos representan, pero que hoy no pueden sortear el vallado que interpuso Karina Milei; creen que encarnaban una revolución que se va diluyendo, aunque quizás haya sido una ilusión transfigurada. Karina representa hoy mucho más fielmente la nueva etapa del gobierno de Milei.

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