Milei confunde el afuera con el adentro

La NaciónLa Nacion11/03/202624 Views

La contradicción es lo único previsible en el gobierno de Javier Milei. Ningún organismo de la administración pudo precisar cuánto dinero del Estado se gastó en la organización de la Argentina Week en Nueva York, con el objetivo explícito de seducir a los inversores extranjeros. Pero hubo gastos, aunque más no fuere para pagar el traslado de la delegación argentina a la capital financiera de los Estados Unidos, encabezada por el Presidente. Fue una buena idea del embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, pero otra vez perdieron la oportunidad.

Milei volvió a insultar y maltratar a dos empresarios argentinos, sobre todo al industrial más importante del país: el CEO de Techint, Paolo Rocca. También lo hizo con el exdueño de Fate, Javier Madanes, quien cerró hace poco su fábrica de neumáticos, pero este es un caso aparte. Calificó a los dos de “empresarios prebendarios”. ¿Con qué pruebas? ¿Qué información respaldaba ese manoseo público a destacados hombres de negocios argentinos delante de empinados banqueros internacionales? ¿Por qué lo hizo cuando su intención era seducir, no espantar? El propio gobernador de Mendoza, el radical Alfredo Cornejo, separó a Rocca de Madanes cuando contó que los mendocinos van a Chile a comprar neumáticos porque les resultan mucho más baratos que aquí.

Cornejo está en Nueva York y fue testigo de todo lo que pasó. De cualquier forma, no era el lugar ni el momento para aporrear a empresarios; el evento se realizaba en la sede central de uno de los bancos más importantes del mundo: el J.P. Morgan, genéticamente respetuoso de los empresarios, sus clientes. ¿Cómo seducir a inversores extranjeros al mismo tiempo que se ofende al principal empresario argentino, Rocca, quien ya repitió varias veces que invirtió miles de millones de dólares en el país en los últimos años? ¿Cómo, si el mismo día la revista Forbes informó que Rocca es el hombre más rico de la Argentina, el que más capacidad tiene, por lo tanto, de invertir?

En caso de desacuerdo con un hombre de negocios de ese porte, cualquier gobierno sensato hubiera llamado al empresario para establecer en reserva cómo resolver el diferendo. Un banquero importante, que estaba en Nueva York, hizo la mejor síntesis de lo que sucedió ayer en esa ciudad para estupor de muchos: “Fue un discurso 100 % local; hubiera pensado algo más para afuera que para adentro”. Es decir: fue un discurso en el habitual estilo demagógico de Milei, quien suele buscar el aplauso inmediato antes de exponer, de una buena vez, cuál es su proyecto de país a más largo plazo.

Pero Rocca es un empresario (su compañía es una multinacional con más de 70.000 empleados en todo el mundo) que cuenta con la adhesión de la mayoría del empresariado nacional. Las principales organizaciones empresariales salieron en días recientes a reprocharle a Milei sus ataques a Rocca. Debe reconocerse también que, a pesar de todo, Milei cuenta con la simpatía incondicional de algunos empresarios, diga lo que diga. Uno de ellos es Martín Varsavsky, un argentino que vive hace muchos años en España y que ayer estuvo elogiándolo en Nueva York. Varsavsky no hizo ninguna referencia a los agravios que Milei le dedicó a Rocca.

Más allá de las iridiscencias neoyorquinas, la evaluación de la economía comienza a ser un problema serio para un mayoría de los argentinos. El economista Enrique Szewach resume la realidad actual de esta manera: “Es probable que se haya frenado la caída de la economía, pero la recuperación será lenta y módica. Es lo que tenemos. No esperemos más”, dice. ¿Alcanza cuando se hace política y cuando se está pensando en renovar el mandato presidencial el próximo año? ¿Alcanza, cuando Milei habla de ganar una batalla cultural, que es más amplia y profunda que una política?

No todo tiene que ver con todo, al revés de lo que asegura la encartada de San José 1111. Pero no puede ser casual que semejantes atropellos sucedan cuando las encuestas empiezan a detectar una caída en la percepción de la economía por parte de una mayoría social. Una medición reciente de D’Alessio-Berensztein informó que, según su última encuesta, la buena opinión sobre la situación económica cayó cinco puntos en el último mes y que un 61% de los argentinos considera que la situación está peor que el año pasado. Los nuevos decepcionados incluyen hasta votantes de La Libertad Avanza, porque hubo un declive del 6 % en el optimismo de los que votaron a Milei. También decrecieron las expectativas sobre el próximo año: un 55 por ciento de la sociedad cree que la economía estará peor en 2027. Hay algo más comprobable para los encuestados: un 65 % de los encuestados considera que su economía personal está peor que el año pasado. La opinión sobre el gobierno de Milei cayó un 3 por ciento en el último mes: un 42 % lo evalúa positivamente frente a un 56 que tiene una opinión negativa.

En síntesis, casi todos los números del Presidente volvieron a estar como estaban en octubre del año pasado, antes de las elecciones legislativas que ganó el último domingo de ese mes, y después de la derrota en la provincia de Buenos Aires a manos del peronismo un mes antes, en septiembre. Cuatro de los principales temas de preocupación de la gente común pasan por cuestiones económicas (incertidumbre por la situación económica, sin propuesta para el crecimiento, inflación y los ajustes que está haciendo el gobierno) y solo uno, la inseguridad, que ocupa el segundo lugar, no tiene relación con la economía. Patricia Bullrich es la figura política mejor evaluada por la sociedad, pero solo con el 41 % de opiniones positivas; la sigue el propio Milei, con un 40 %. No son números para pavonearse en el espacio político cuando el Gobierno no tiene a nadie enfrente. Una novedad de esta encuesta es que Mauricio Macri registró una recuperación de la valorización social: tiene un 35 % de imagen positiva, a solo seis puntos de quien tiene la más alta, y se ubicó entre los cinco dirigentes políticos con mejor imagen.

Otra encuesta, la del Observatorio Social de la Universidad Católica concluyó en los últimos días que seis de cada diez trabajadores en blanco (¡cómo será los que están en negro!) deben saltear una comida por día por problemas económicos. Las mujeres y los jóvenes son los más afectados. Este informe señala que no solo bajó la cantidad de comida consumida por día para ese 60 % de argentinos, sino también la calidad de los alimentos, porque compran “menos capacidad nutritiva”. Es una comida más barata, desde ya. El cuadro se completa con un informe de la propia ARCA (antes la Afip) que hizo pública una caída por séptimo mes consecutivo de la recaudación impositiva. Solo en el último mes de febrero cayó un 9,7 por ciento. Significa una caída de la actividad económica. Esa noticia hubiera provocado un terremoto económico y político en cualquier economía desarrollada del mundo. Los argentinos estamos, en cambio, acostumbrados a respirar bajo el agua.

El problema fundamental del país es que los gobiernos que toman decisiones correctas cometen errores, y después los argentinos vuelven a probar una receta del más rancio populismo. Macri se arrepintió luego del “gradualismo” que eligió para aplicar un ajuste necesario en la economía cuando asumió en 2015. Es cierto que entonces la sociedad tampoco estaba preparada para un fuerte ajuste de la cuentas públicas, como lo hizo Milei ocho años después. ¿Se arrepentirá más tarde Milei de sus desmanes verbales de ahora, dentro y fuera del país? ¿No será tarde entonces? Milei es un economista profesional que, a veces, desconoce la ley de la gravedad en la praxis política. Cuando una mayoría de sus conciudadanos está pasando un mal momento, entonces es la hora en que estos deben verlo al jefe del Estado preocupado por resolver los problemas comunes, pero esenciales de la sociedad. Difícilmente a esa mayoría de argentinos le importe sus peleas con Rocca y Madanes o la guerra civil declarada dentro del gobierno por su hermana Karina.

Tampoco conoce las sutilezas de las palabras en la política exterior. “Vamos a ganar” la guerra, dijo el lunes en una universidad de Nueva York, cuando aludió al grave conflicto bélico descerrajado por Estados Unidos e Israel contra el Irán de los fanáticos ayatollahs. Una cosa es comprender las razones de una guerra; en este caso, la necesidad universal de terminar con el potencial poder nuclear de una nación conducida por una teocracia que financió e ideó atentados terroristas en el mundo, dos de ellos, de enorme magnitud criminal, en la Argentina. De hecho, el diplomático argentino Rafael Grossi, la máxima autoridad de la Organización Internacional de Energía Atómica, acaba de asegurar que Irán tiene todavía uranio para fabricar diez armas nucleares. Grossi advirtió que ese poder sigue intacto, a pesar de los intensos ataques de los últimos días por parte de Estados Unidos e Israel. Se trata de comprender un problema; otra cosa es participar de una guerra, y el “vamos a ganar” señala una participación activa en el conflicto bélico. Ningún argentino fue notificado previamente de que su país estaba en guerra.

Podés leer la noticia haciendo clic acá

Más vistos
Cargando

Signing-in 3 seconds...

Signing-up 3 seconds...

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos.
Privacidad