La estancia junto al mar que produce aceite de oliva y recibe huéspedes en una casa de 120 años

La NaciónLa Nacion24/03/202621 Views

Estancia La Providencia tiene muy buen acceso

“Esta estancia fue fundada por Manuel Alzúa y su esposa, la italiana Felisa Corbetto, en 1905. Tras un tiempo en Entre Ríos, llegaron hasta acá siguiendo los pasos de Justo, un hermano de Manuel. ‘Tranquila. Dios proveerá’, le contestaba el vasco a su esposa cada vez que ella se lamentaba porque tardaban en otorgarles estas tierras en la estepa, pero bien cerca del mar”, cuenta Emilio Manera, anfitrión de Estancia La Providencia en la Patagonia.

Estamos 30 kilómetros al sur de Puerto Madryn, sobre las costas del Golfo Nuevo, al norte de la provincia de Chubut. Desde 2021, Emilio Manera recibe huéspedes en esta estancia devenida en hotel que tiene capacidad para diez personas en cuatro habitaciones muy bien puestas. Funciona en una casa que nació con la estancia y conserva su estructura original. Refaccionada con astucia y conservando su esencia, pone en valor los pisos originales, tiene muebles muy bien restaurados, galerías que invitan al sosiego y chapa acanalada como revestimiento, que también está en los techos y regala ese sonido tan especial cuando llueve.

Emilio y María Cecilia están orgullosos del trabajo de la familia Manera en la estanciaLa gastronomía está entre los puntos a favor del lugarLos Manera apuestan a la producción de olivos

“El matrimonio Alzúa – Corbetto representa el primer capítulo de esta estancia que une dos familias con rasgos en común”, me anticipa Emilio en el living del casco de esta estancia con tradición lanera. Y cuenta que aún hoy el establecimiento funciona alrededor de esta actividad que a través de los siglos se ha practicado en buena parte de nuestra Patagonia.

Relata que su clan, los Manera, son ítalo argentinos –genoveses y piamonteses– afincados en Bahía Blanca y que llevan cinco generaciones de trabajo en familia. Durante muchos años estuvieron dedicados a la producción de fideos. Con la intención de expandirse y cambiar, en 2018 el papá y el tío de Emilio le compraron La Providencia a Graciela, la bisnieta de Manuel y Felisa Alzúa. “Mi primo Eugenio fue el visionario. Vio que había mucho para hacer, más allá de la lana… Se asesoró en producción de olivos y hoy estamos entre los productores de aceite de oliva de calidad y a poca escala más australes del país”, enfatiza Emilio, que integra la sociedad de La Providencia con otros ocho integrantes de su familia. Entre ellos está María Cecilia, su hermana, que estuvo encima de la recuperación de los muebles y de la decoración del lugar.

El lugar tiene detalles de buen gustoLos olivos están junto a la casa que recibe huéspedesLos ambientes están muy bien calefaccionados y a través de los vidrios se puede disfrutar del paisajeEn La Providencia ofrecen las cuatro comidas

La Providencia es un establecimiento de 7.000 hectáreas que, en plena estepa patagónica, cría ovejas Merino doble propósito. Es decir, se esquilan para obtener lana y también son útiles por la carne. Lo hacen siguiendo prácticas sustentables y de bienestar animal.

Además, producen y envasan 200 litros por año de Olivos del Golfo, un muy buen blend de aceite de oliva de dos cepas italianas, coratina y frantoio, y tres españolas, arbequina, picual y manzanilla. Intenso, el aceite de oliva le aporta carácter a los platos que preparan en el hotel y sirven en un comedor que resulta bien bonito. En otro más grande y nuevo, con capacidad para cien personas, con techos altos y reminiscencias de galpón de esquila, reciben turistas de cruceros para almorzar cordero patagónico. El acceso es inmejorable desde Madryn por la RP 5. Y también desde Rawson y Trelew, por la RP 1 que se conecta con la RP 5.

Los hermanos Manera comparten la historia del lugarLas habitaciones son amplias y muy bonitasLa Providencia tiene un sendero que termina en el marEl refugio Matilde está a algunos minutos del casco de la estancia y frente al mar

Radicado en Madryn y profesor de italiano, Emilio disfruta de ser la cara visible de la estancia, pero sabe de la responsabilidad de representar bien a su familia. Orgulloso me muestra una máquina que transforma agua salobre en agua dulce, y un gran sistema de paneles solares que hace funcionar la estancia. Me muestra además un sector en altura, que planean lotear en un futuro para hacer un club de campo. También, un invernadero, donde cultiva amapolas rojas que se amalgaman con el coirón de la estepa.

Y no me muestra, pero me sugiere una caminata al mar por un camino muy bien demarcado. Después de veinte minutos llego a las costas y al refugio Matilde, que está sobre la playa, ahí donde la estepa pasa a ser piedra y conchillas, se cruza con el viento y encuentra algo de calma en el Golfo Nuevo.

Datos útiles

Estancia La Providencia. Reciben en cuatro habitaciones y ofrecen pensión completa con buena gastronomía. Muy buenos senderos y acceso directo a la playa. T: (2915) 75-1463. IG: @laprovidenciapatagonia

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