

“Es un gran honor para nosotros estar aquí y tener la oportunidad de mostrar nuestro patrimonio escrito”. Ara Khzmalyan se sienta en un imponente despacho de la Biblioteca Nacional orgulloso de lo que sucede unas plantas más abajo. No es para menos: acaba de inaugurar la exposición Por los caminos del mapa de la espiritualidad: el arte manuscrito armenio, que se puede visitar hasta el 21 de junio. La exposición acerca, por primera vez, joyas armenias que custodia el museo Matenadaran de Manuscritos Antiguos, institución que Khzmalyan dirige desde 2023. Situado en Ereván, la capital armenia, este centro es considerado uno de los más importantes del mundo en su ámbito y alberga la mayor colección de manuscritos armenios existente: cerca de 23.000 ejemplares —en armenio y en otros idiomas—. El Matenadaran es simultáneamente archivo, museo, biblioteca, instituto de investigación y centro de restauración, y muchas obras de la Antigüedad tardía han llegado hasta nuestros días únicamente gracias a sus traducciones al armenio conservadas en este instituto. Autores como Eusebio de Cesarea o Filón de Alejandría forman parte de este legado, lo que convierte al museo en un actor clave para la historia intelectual global. No en vano, en términos de volumen y valor de sus fondos, está considerado uno de los grandes centros mundiales de manuscritos.







