

Cuesta creer que la directora inglesa Deborah Warner (Oxfordshire, 66 años), toda una autoridad en Shakespeare, no se hubiera enfrentado hasta ahora al texto de El sueño de una noche de verano. “La explicación es sencilla y tiene que ver con mi primera experiencia como espectadora”, cuenta tras un ensayo en el Teatro Real. “Con nueve años vi en Bristol la histórica producción de Peter Brook y decidí que quería dedicarme a esto”. Salió de aquella función con el deseo de hacer teatro y la certeza, compartida por muchos directores de su generación, de que había poco que añadir al “deslumbrante Sueño” brookiano.








