

Se escribirán muchos panegíricos sobre Jürgen Habermas, el miembro más destacado de la segunda generación de la Escuela de Fráncfort. Se dirá, con toda razón, que es el último de los clásicos, que nadie como él ha conceptualizado el siglo XX, la era que en Alemania llamaban la “República de Bonn”. Nadie fue tan influyente en la comprensión de aquel mundo que se va difuminando y que ya no es el nuestro.
Daniel Innerarity, discípulo de Habermas, es miembro del Consejo del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Fráncfort, sede de lo que fue la célebre Escuela de Fráncfort, y de cuya tercera generación forma parte.






