

El 1 de febrero de 2003 se celebró, como cada año, la gala de los Goya, los premios más importantes del cine español. La gran vencedora fue entonces Los lunes al sol, de Fernando León de Aranoa, una película de fuerte contenido social; pero más allá de gags, celebridades y trofeos cabezones, la velada es recordada como aquella en la que el mundo del cine gritó “No a la guerra”, encabezando una de las mayores protestas sociales de la historia reciente de España. La manifestación en Madrid contra la invasión de Irak, dos semanas después, reunió a dos millones de personas, según la organización (650.000, según el Gobierno). “La repercusión de la gala fue enorme, pero es que ese grito ya estaba en la calle”, dice el director de escena Andrés Lima, que estuvo al frente del espectáculo: “Gran parte de España no quería esa guerra”.







