
“Yamila Franco; Coronada, provincia de Santa Fe. Caso impune, pasado por suicidio, 31 de julio de 2020″.
“Lilian Fuño, asesinada junto a sus hijitos Brian, Rocío y Leandro; Morón, provincia de Buenos Aires, 2 de noviembre de 2009, perpetua lograda”.
“Nadia Ferraresi; Ensenada, provincia de Buenos Aires, 11 de febrero de 2019. Intervinieron su pareja, que aún no fue investigada, y un sicario que está imputado, a la espera de juicio”.
Los carteles con sus nombres y los de muchas otras mujeres, todas representadas con figuras negras, cubren desde el mediodía las rejas del Congreso. Reflejan los reclamos de diversas familias que integran la red Atravesados por el Femicidio.

Entre los rostros negros, hay algunos que responden a casos de femicidio que se han mediatizado, como el de Lara Gutiérrez, de 15 años, una de las víctimas del triple femicidio en Florencia Varela.
“El femicidio sí existe”, se lee en otro de los carteles. En una nueva jornada del 8M, este reclamo volvió a ser protagonista. Aunque ayer se desarrollaron diversas iniciativas en distintos puntos del país para recordar la fecha, e incluso se congregaron personas en el Congreso, la principal convocatoria tiene lugar esta tarde.
La marcha comenzó a las 16.30 en el Congreso, desde donde los manifestantes partieron hacia Plaza de Mayo. La protesta fue intencionalmente planeada para que coincidiera con la jornada laboral y, de esa forma, lograra mayor visibilidad.
El colectivo Ni Una Menos convocó en el cruce de Santiago del Estero y Avenida de Mayo. Bajo la idea de “Unir las luchas contra el saqueo”, llamaron a defender sus vidas “frente al ajuste, al hambre y a la violencia”.
Hubo otros puntos de encuentro. Los docentes que se plegaron a esta jornada se reunieron en Avenida de Mayo y Salta. En tanto, el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) decidió reunirse a partir de las 15:30 en este centro de estudios, situado en Santiago del Estero al 1000, y salir desde ahí hacia el Congreso.
Pasadas las 17 horas, las agrupaciones políticas aguardaban para avanzar por Avenida de Mayo: daban el presente el Partido Obrero, la UOCRA, el MST y el frente de izquierda, entre otras. También estaban representados los jubilados autoconvocados, quienes hacían flamear una bandera argentina.
Mientras, mujeres autoconvocadas también marchaban camino a la plaza, algunas al grito de Ni una Menos y otras en silencio.
Para las 17:30, varias calles laterales ya estaban colapsadas. Por Salta avanzaba La Cámpora, cuyo punto de encuentro fue la casa de Cristina Kirchner, ubicada en San José 1111, Constitución.
Camila Boscan Morales, de 18 años, llevaba un pañuelo violeta como bandana. Era la primera vez que marchaba sin sus padres. “Vengo porque me parece importante conmemorar ser una mujer, que seamos escuchadas, respetadas y honradas. Que no nos sigan boludeando ni queriendo callarnos, más con un gobierno como este. Nuestro presidente toma la violencia como método, montó un gobierno de odio. Y no tenemos que ser guiados por el odio sino por el trabajo en equipo”, dijo a LA NACION. Marchaba junto a sus amigas. Todas firmaron un cartel que decía: “No tendrán la comodidad de nuestro silencio”.
“Estamos en un gobierno donde la libertad se volvió selectiva y debería ser para todos. Faltan derechos que deberían ser primordiales. Más de la mitad de todas las mujeres que están acá seguramente te pueden decir que fueron violentadas. No hay justicia. Venimos a marchar en nombre de ellas y por nosotras mismas y de las hijas que, al menos yo, quiero tener”, agregó Lola Pascual, de 17 años.
“Desde el primer movimiento del 8 de marzo marchamos. Venimos por los derechos de las mujeres, por la liberación, para salir de la opresión femenina, por la posibilidad de poder decir ‘no’ a ser madres. Y contra el sistema prostituyente”, dijo Nora Pulido, profesora retirada.
“Es complejo el patriarcado -sumó-, es milenario y se alía a cada momento histórico. Hoy lo vemos, por ejemplo, con la reforma laboral. Las nuevas medidas van a afectar a las mujeres, que son las que están más expuestas y desocupadas. La violencia es lo extremo que sufrimos, pero está en todas las áreas en que nos desarrollamos”.
“Hay toda una intención del borrado de las mujeres. Están tratando de dispersar al feminismo, que es un movimiento mundial y que es un riesgo para los que tienen poder. Vienen por nosotras”, agregó Cristina Hanuch, docente retirada y militante feminista.
Graciela Tejero Coni coincidió: “Ahora estamos pasando un momento difícil. Hay un borramiento muy grande con todas las políticas posmodernas, y se nos niega de esa manera la opresión histórica. Reducen el patriarcado a un tema sexual cuando en realidad es una opresión, no solo de las mujeres, sino también de hombres. Y no es solamente en la Argentina, es un fenómeno mundial”, dijo la mujer, quien marcha desde los 14 años.
Pasadas las 18.30, empezó la lectura del documento que supera las 20 hojas y cuenta con más de 700 firmas: incluye organizaciones feministas y sociales, como Ni Una Menos y la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito; organismos de derechos humanos y asociaciones civiles; sindicatos y centrales obreras, incluyendo a ATE, la CTA, la CGT y la UTEP; partidos y movimientos políticos, como Mala Junta, Patria Grande, el Partido Comunista Revolucionario, La Cámpora y el Partido Obrero; y también numerosas personas a título individual, como Dora Barrancos.

Exigieron detener el modelo de endeudamiento impulsado por el gobierno de Javier Milei, el FMI y sus aliados, incluyendo a Donald Trump. Pidieron no pagar la deuda y que el Estado garantice derechos básicos en lugar de servir al poder económico concentrado. También, el reconocimiento económico del trabajo de cuidado; la restitución de las moratorias previsionales y la recomposición de las jubilaciones; y el cumplimiento de cupos laborales para personas travestis, trans y con discapacidad.
También pidieron la plena implementación de la Educación Sexual Integral (ESI) y el cumplimiento de la Ley de Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) en todo el país. Demandaron, además, que el Estado asuma su responsabilidad directa frente a los femicidios, garantizando presupuesto.
En la Argentina, una mujer es asesinada cada 33 horas. En 2025 se registraron 262 víctimas fatales por violencia de género, de acuerdo con el informe anual del Observatorio de Femicidios de La Casa del Encuentro. Más de la mitad fueron asesinadas por sus parejas o exparejas y en una vivienda propia o compartida. En lo que va del año, en los primeros dos meses, ya hubo 43 víctimas de femicidio.
Apuntaron contra varias políticas del Gobierno: la reforma laboral considerada “esclavizadora”, la baja de la edad de punibilidad, el proyecto de Ley de Libertad Educativa y la reforma de la Ley de Glaciares.
En otro pasaje politizado, repudiaron la criminalización de la protesta social y el hostigamiento a organizaciones populares, para luego pedir por la libertad de Milagro Sala y Cristina Fernández de Kirchner.
Hacia el final, se solidarizadon con las mujeres iraníes que enfrentan al régimen. Rechazaron el ataque a Irán, la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, el asedio a Cuba y la violencia sistemática en Haití.
Mas de una hora después concluyó la lectura del documento. La desconcentración ya había empezado y de fondo sonaba Lali: “Nunca fui lo que querían de mí y no me importa. Siempre están los que estuvieron ahí, el resto sobra. Y las cosas que me puedan decir ya no me importan”.






