Fútbol, amor sin límites

La NaciónLa Nacion30/03/202624 Views

El fútbol enciende pasiones dentro y fuera de las canchas. Muchos que supieron protagonizar encendidos partidos se vieron luego imposibilitados de competir por la posesión de la pelota con sus antiguos pares. Una enfermedad o un accidente discapacitante marcan un antes y un después en la vida de cualquiera, mucho más en las de quienes utilizan el propio cuerpo como herramienta.

Nació así el llamado “fútbol de amputados”, algo que por definición parecería imposible pero que arrancó en los años 80 en Estados Unidos. Fue necesario definir nuevas reglas: equipos de 7 jugadores, canchas y arcos reducidos, tiempos de 25 minutos de juego, sin ley del offside, entre otras normas. No está permitido utilizar prótesis en las canchas, apenas bastones canadienses. A los arqueros, que no pueden salir del área, les falta un miembro superior y a los jugadores de campo, uno inferior.

En nuestro país, la Federación Argentina de Futbolistas Amputados se creó en 1999. La Agrupación Entrerriana de Futbolistas Amputados empujó su crecimiento en 2001 para que muchos pasaran de la placita o el club de barrio a jugar campeonatos regionales y mundiales. La convocatoria permitió conformar una selección que debió autogestionarse con mucho esfuerzo para poder viajar. El flamante equipo federal se bautizó como Los Rengos y debutaron ese mismo año en el Sudamericano disputado en Río de Janeiro.

En 2010 tuvo lugar en Crespo, Entre Ríos, el mundial organizado por la Federación Mundial de Fútbol de Amputados, donde la selección albiceleste se consagró subcampeona ante más de 22 mil espectadores. Una experiencia inolvidable para quienes con tanto esfuerzo oficiaron de anfitriones.

Unos 180 jugadores amputados de clubes de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Tucumán, Misiones, Entre Ríos y Mendoza integran la Liga Nacional, creada en 2017. El torneo local 2024 vio triunfar a Los Teros de Córdoba. Junto con los Guerreros de Rosario, fueron convocados en la primera semana de febrero para disputar la primera Copa Libertadores, organizada por la Confederación Sudamericana de Fútbol de Amputados en San Pablo, Brasil, y se quedaron con el cuarto puesto.

“Dejar la bandera en lo más alto es la forma de abrir puertas y conseguir apoyos”, explica el jugador santafecino Hernán Travagliante, quien perdió una pierna a los 14 años por cáncer. Con el apoyo de jugadores de la talla de Angel Di María, que sumaron su participación a un video de difusión para conseguir donaciones, pudieron cubrir el costo de los pasajes. La Asociación del Fútbol Argentino les provee la indumentaria y cuentan con el Cenard para entrenar.

El amor por la pelota encontró una nueva forma. Las ansias de superación acompañan y el sueño se cumple con esfuerzo y pasión. Celebramos que el deporte sea también motor para estas hazañas de vida.

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