

Juan Gómez-Jurado (Madrid, 48 años), uno de los escritores en español más vendidos del mundo, tiene miedo “a todo”: a los coches, a los metales, a la muerte, a que no lo quieran. “Es importante temer las cosas para poder retratarlas. Es inseguridad, también, ¿eh? Es más un defecto de carácter que una fortaleza. No puedo evitar el hecho incontrovertible de que mi madre me dejara abandonado en las escaleras de un hospital”, aseguraba esta semana en un hotel del centro de Madrid. Durante más de dos horas, el autor de thrillers como Todo arde se expande, usa anécdotas, recurre al relato confesional, saca algún conejo de la chistera, habla con furor de su trabajo y reconoce sin rubor que detrás de todo existe un personaje: “Hay una armadura. Es como un traje de rey mago. Si te lo pones y vas a un colegio o a un hospital y se te acercan niños, tú estás en modo personaje. Porque eres consciente de que en ese momento y en ese lugar estás haciendo feliz a alguien. Y es lo que hago yo cuando me subo al escenario: me pongo un traje que tiene escrito por todas partes ‘leer es muy divertido”.






