

Los móviles generan adicción entre los jóvenes. Lo dicen los psicólogos, que cada vez tratan a más pacientes menores con cuadros complejos relacionados con su vida digital. Y lo reconocen algunas de las mayores plataformas del mundo, que se enfrentan a una cascada de demandas en EE UU por diseñar sus productos para que atrapen a los usuarios. La declaración la semana pasada de Mark Zuckerberg, dueño y director ejecutivo de Meta (empresa matriz de Facebook, Instagram o WhatsApp), muestra que el asunto es serio: es la primera vez que el magnate pisa un tribunal, y lo hace en un juicio que pretende dirimir si sus redes sociales son o no adictivas.






