
Lo que voy a evocar puede parecer hoy tan remoto e incomprensible como la guerra del Peloponeso. Hablo de las batallas por estrenar discos en las emisoras de FM. Ninguna broma: se enfriaron amistades, se efectuaron jugadas maquiávelicas, se alborotó la industria fonográfica. Y todo por colgarse unas medallas que, en realidad, solo unos pocos oyentes reconocían. ¿Se pueden imaginar un conflicto por ver quién ponía primero a Les Négresses Vertes? Pues ocurrió.






