
La inteligencia artificial es ya un asistente en nuestro día a día: está en nuestro correo electrónico, en nuestras apps de mensajería o en las herramientas que utilizamos para trabajar. Y podemos aprovechar sus posibilidades para automatizar muchísimas tareas cotidianas, repetitivas y mecánicas que, de otra manera, consumen tiempo e implican mucho esfuerzo. ¿El objetivo? Tener más margen para actividades relacionadas con la creatividad, la estrategia o la toma de decisiones.






