
Su empresa es un llamado unicornio, una de las start-ups más exitosas de Europa. Mette Lykke (Ringkøbing, Dinamarca, 45 años) dirige Too Good To Go, la plataforma que conecta restaurantes y supermercados con consumidores dispuestos a rescatar sus excedentes a precio reducido. Es la de mayor alcance en su categoría: opera en 21 países, tiene 130 millones de usuarios y cuenta con más de 500 millones de comidas salvadas. Lykke considera el despilfarro la gran anomalía de nuestro tiempo: se desperdicia el 40% de los alimentos producidos y ese derroche genera el 10% de las emisiones globales. Lo explica en la sede de su empresa, en Copenhague, satisfecha con la nueva ley contra el desperdicio que entra en vigor este viernes en España.






