
Lo de Sevilla con Morante no tiene nombre. Bueno, sí. Es cariño, aprecio, apego… No, no. Es algo más, amor, adoración, quizá. Tampoco. Es frenesí, arrebato, pasión, paroxismo… Eso sí.

Toros de Garcigrande, el sexto como sobrero, mal presentados, mansos, sin fortaleza, descastados, nobles y sosos.
Morante de la Puebla: estocada caída (silencio); estocada algo caída (dos orejas)
Roca Rey: pinchazo y estocada caída (ovación); estocada trasera (oreja).
David de Miranda: media caída y cuatro descabellos (silencio); estocada trasera (oreja).
Plaza de La Maestranza. 5 de abril. Inauguración de la temporada. Lleno de ‘no hay billetes’. Asistieron el Rey emérito y la Infanta Elena desde el palco utilizado habitualmente por los maestrantes. Se guardó un minuto de silencio por Rafael de Paula, Álvaro Domecq, las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz y Ricardo Ortiz. Los tres toreros brindaron sus primeros toros a Don Juan Carlos.






