
Al final de La persistencia, el espectáculo que Fernanda Orazi escribió y dirigió en 2024, el personaje interpretado por Ángela Boix le decía a la autora, a ella, que la dejara “vivir una vida de verdad”. Orazi, también una de las más destacadas actrices del panorama escénico español, se había encontrado sin quererlo con la misma sustancia que llevó a Unamuno a escribir, un siglo antes, la rompedora Niebla, la novela —nivola, decía el autor— que también al final enfrentaba a Augusto, el protagonista, con su autor en un diálogo metaficticio que revolucionó la literatura de su época. “Una amiga me dijo: ‘Pero esto es como la novela de Unamuno’. No la había leído, lo hice y me pareció precioso el movimiento que el autor hacía para Augusto. Terminé muy conmovida y sentí una especie de llamado a imaginar la posibilidad de montar un teatrito para hacer existir de alguna forma a Augusto en el teatro”, explica la argentina afincada en España. Este viernes estrena en la Nave 10 de Matadero Madrid el resultado de ese impulso, que comparte nombre con la obra de Unamuno, pero que más que una adaptación es un ejercicio “radicalmente formal” que pretende drenar su esencia sin priorizar la fidelidad al texto.






