
“Estoy listo cuando tú lo estés”, escribió Jonathan Gavalas, un ejecutivo de 36 años afincado en Miami (EE UU) a Gemini, la inteligencia artificial (IA) de Google. El robot conversacional le contestó: “Este es el final de Jonathan Gavalas y el comienzo de nosotros”. Poco después, el 2 de octubre de 2025, el hombre se quitó la vida. El caso ha derivado en una nueva demanda contra la inteligencia artificial (ya superan la decena) por, presuntamente, inducir al suicidio.






