

Luis Alegre se acaba de bajar en la madrileña estación de Atocha de un AVE que para él es casi un Metro por la frecuencia con que lo utiliza. Quedamos en la puerta de la cadena SER, donde colabora con el programa Hoy por hoy de Àngels Barceló con una sección llamada Amigos Alegres, y vamos caminando hasta el Teatro Español, donde, aprovechando el viaje, va a ver a su íntima Aitana Sánchez-Gijón representar el clásico Malquerida. La amistad por amor al arte, y viceversa, el amor por el arte de la amistad es una constante en la vida de este maño nacido en Lechago (Teruel) y residente en Zaragoza, desde donde gestiona su intensa actividad cultural y social. Contactos no le faltan. Desde la reina Letizia para arriba, o para abajo, según se mire, casi todo el quién es quién de la comunicación, el cine, la literatura y la televisión en España, es amigo de Alegre. Empecemos por el principio.
"Yo creo que es porque somos obstinados y no nos rendimos nunca". Esa es la razón por la que Luis Alegre (Lechago, Teruel, 62 años) cree que hay tanto aragonés como él mismo en la escena cultural española. Su caso es especialmente ilustrativo de esa terquedad creativa porque, desde que el cine le "revolucionara la cabeza" de muy niño, y decidiera dedicar su vida a estudiarlo, además de ser profesor, periodista, escritor, cineasta y urdidor de eventos y festivales culturales, ha logrado tratar, conocer y establecer relaciones de auténtica amistad con sus protagonistas. Su documental, La silla de Fernando, dirigido junto a David Trueba, una larga conversación sobre Fernando Fernán Gómez, es un clásico del género. Ahora, Alegre y Trueba repiten formato y colaboración con Mañana seré feliz, con el escritor Manuel Vicent como protagonista.






